Washington
La mayor asociación de banca del mundo rechazó ayer la iniciativa de algunos miembros del G-20 de poner límites a la remuneración de sus directivos. El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, en inglés), que representa a más de 370 entidades, divulgó una carta dirigida al presidente de EE UU, Barack Obama, en la que reconoció su responsabilidad en la crisis. Sin embargo, Charles Dallara, director gerente del IIF, dijo que el grupo es contrario a imponer «límites rígidos a los salarios».
Poco después, Obama dio un tirón de orejas a los miembros del IIF al prevenir contra quienes «ignoran» la lección de la quiebra de Lehman Brothers.