Oviedo, Luis MUÑIZ
La tensión entre el jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, y su delfín, Gianfranco Fini, subió ayer varios grados, después de que «Il Giornale», un diario de la familia Berlusconi, atacara el lunes al presidente de la Cámara de Diputados, que, sólo un día después, anunció la presentación de una querella contra el director del rotativo, Vittorio Feltri.
La tensión entre Berlusconi y el ex fascista Fini, número uno y número dos del Pueblo de la Libertad (PDL), el principal partido del Gobierno, llevó a varios de sus parlamentarios a dirigir una carta al primer ministro para advertirle de que la división en el seno de la formación política amenaza con «cortocircuitarla» y para pedirle más «democracia» dentro del partido.
Las diferencias entre Berlusconi y Fini se han agudizado en las últimas semanas, informa «Europa Press». El líder de la antigua Forza Italia y el ex secretario general de la fascista Alianza Nacional, su principal aliado, fusionaron sus partidos el pasado mes de marzo.
Las disputas tienen su origen en las concesiones que Berlusconi ha hecho a la secesionista Liga Norte, a la que Il Cavaliere quiere tener contenta, ya que sin sus votos no tendría la mayoría parlamentaria necesaria para formar Gobierno.
En el editorial del lunes de «Il Giornale» Feltri hablaba de una «estrategia de lento suicidio» por parte de Fini, criticaba su postura en asuntos como la inmigración, la organización del partido o la actuación de los jueces, informa «Efe».
También le advertía de que si bien ahora los ojos están puestos en Berlusconi por su supuesta implicación en escándalos con mujeres, un día le podría tocar a él. Así, Feltri hacía alusión a un caso de prostitución en el que supuestamente se vieron implicados en 2000 algunos miembros de Alianza Nacional.
Con estos mimbres los analistas consideran más que probable que empiece una nueva campaña de ataques cruzados entre Fini y Feltri, como ya sucedió con el «caso Avvenire». En esa ocasión el proceso acabó con la dimisión del director del diario de los obispos, Dino Boffo, a quien Feltri acusó de estar implicado en un caso de acoso.
Berlusconi también fue ayer objeto de polémica por la decisión de la televisión pública italiana (RAI) de aplazar el estreno del programa de información política «Ballarò» en favor de una entrevista del primer ministro. El presidente del comité de vigilancia de la RAI, Sergio Zavoli, afirmó que «la decisión de cancelar el estreno ha creado un malestar profundo» en la televisión pública italiana.