Berlín
Los partidos alemanes entraron ayer en la recta final de la campaña para los comicios generales del próximo domingo con un claro posicionamiento por parte de cristianodemócratas y liberales a favor de una alianza de gobierno que las restantes formaciones dicen no creerse.
«Nosotros cumplimos después de las elecciones lo que prometemos antes de ellas», dijo el presidente del Partido Liberal (FDP), Guido Westerwelle, actualmente la formación más cortejada por cristianodemócratas y socialdemócratas.
Westerwelle aludía con ello a la incredulidad manifestada por socialdemócratas (SPD) y verdes tras rechazar los liberales categóricamente una coalición tripartita con éstos.
El problema para el SPD es que el rechazo de Westerwelle ya sólo le deja abierta la opción de pujar por una reedición de la gran coalición con los cristianodemócratas, aunque sin el mismo deseo por parte de éstos.
La canciller federal, Angela Merkel, se ha declarado abiertamente a favor de una alianza de centro-derecha como la mejor opción para los próximos años.