Oviedo, Luis MUÑIZ
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, se refugió ayer en la embajada de Brasil en Tegucigalpa después de regresar al país para «dialogar» y «diseñar un camino para retornar a la paz y la tranquilidad». El regreso de Zelaya, que fue derrocado por un golpe de Estado el 28 de junio, fue confirmado por EE UU, Venezuela y Brasil. Entre tanto, el Gobierno golpista, que preside Roberto Micheletti, negó que Zelaya se halle en el país y lo situó, «tranquilo», en la suite de un hotel de Nicaragua.
Desde la legación diplomática, el derrocado presidente pidió al pueblo hondureño que acuda a la capital para protegerlo y reclamó que el Ejército no intervenga para impedir su presencia. Luego salió a una terraza de la embajada y saludó a miles de sus seguidores, que coreaban lemas como «¡Sí se pudo!», en referencia al eslogan de campaña de Barack Obama. Todo ello mientras la Policía tomaba posiciones en las calles y un helicóptero empezaba a sobrevolar la zona.
Zelaya anunció que hoy mismo llegará a Tegucigalpa el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y, posteriormente, llegarán comisiones de Naciones Unidas «para iniciar el diálogo».
«Él está muy bien, se encuentra en perfectas condiciones y está dispuesto a iniciar el diálogo», indicó a los informadores su esposa, Xiomara Castro, al salir de la embajada brasileña, informa «Efe». Castro agradeció al jefe de Estado brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que «el presidente Zelaya se encuentre en esta embajada».
Poco antes, la oficina de la ONU en Tegucigalpa había negado que Zelaya se encontrara en sus instalaciones, tal como habían asegurado a primeras horas de la tarde colaboradores del depuesto mandatario y dirigentes del movimiento popular de resistencia que exigen que se le restituya en el cargo.
El portavoz del Departamento de Estado de EE UU, Ian Kelly, confirmó el regreso del derrocado presidente y reclamó a las dos partes «comedimiento» para evitar «un brote de violencia». «Por supuesto», añadió, «nosotros creemos que Zelaya es el líder constitucional y democrático de Honduras».
De su lado, el ministro de Exteriores de Brasil, Celso Amorim, confirmó desde en Nueva York la presencia de Zelaya en la embajada de su país en Tegucigalpa. Según Amorim, el mandatario llegó a la legación diplomática por medios «propios y pacíficos».
El primero en confirmar la presencia de Zelaya en Honduras fue el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien dijo que había hablado con él por teléfono. Según la versión de Chávez, Zelaya viajó «durante dos días por tierra, cruzando montañas, ríos, arriesgando su vida, y logró llegar a la capital de Honduras».
Sin embargo, el actual «hombre fuerte» de Honduras, Roberto Micheletti, negó que Zelaya hubiera regresado al país. En unas declaraciones hechas antes de las conformaciones de Estados Unidos y Brasil, Micheletti calificó las versiones que situaban al mandatario en Tegucigalpa de «terrorismo mediático» de dos periodistas, uno de la emisora Radio Globo y otro de un canal de televisión local, ambos afines al depuesto presidente.