Lisboa / Oviedo
Un supuesto caso de espionaje puede ser determinante en el resultado de las elecciones portuguesas de este domingo, hasta ahora muy igualadas, e inclinar la balanza del lado del primer ministro y candidato socialista, José Sócrates, en perjuicio de la aspirante conservadora, Manuela Ferreira Leite, del Partido Social Demócrata, el mismo que el del presidente, Aníbal Cavaco Silva.
Pero, además, el caso amenaza con enturbiar la difícil cohabitación entre Sócrates y el jefe del Estado. La polémica en torno a un desmentido espionaje a Cavaco Silva, supuestamente obra del Gobierno, ha convertido al presidente en blanco de fuertes críticas a las que ha acabado por sumarse el jefe de Gobierno.
El escándalo, que tenía que haber perjudicado al Ejecutivo de Sócrates, cambió de rumbo el lunes con la decisión de Cavaco de destituir a su jefe de prensa, Fernando Lima, después de que un diario sacudiese la campaña electoral al revelar que él era la fuente de las denuncias periodísticas sobre el supuesto espionaje.