Tegucigalpa / Oviedo
Francisco Alvarado, un albañil de 65 años que resultó herido en los disturbios que se registraron el martes por la noche en Tegucigalpa, murió ayer en un hospital de la capital hondureña, informó la Policía. Oficialmente se trata de la primera víctima mortal registrada tras el regreso por sorpresa al país del derrocado presidente, Manuel Zelaya, quien afirmó tener información, no confirmada, de que había al menos seis muertos.
La Policía desmintió la versión de Zelaya, pero dio cuenta de que el martes por la noche hubo disturbios en varias zonas de la capital en los que se había registrado un herido de bala. Asimismo, informó de que en las últimas horas habían sido detenidas más de cien personas por participar en hechos violentos o no acatar el toque de queda.
Los disturbios continuaron ayer en distintos puntos de Tegucigalpa y la Policía denunció saqueos de supermercados. El actual presidente, Roberto Micheletti, anunció la suspensión durante seis horas del toque de queda vigente desde el lunes para que la población pudiera comprar alimentos. La medida provocó el caos a la entrada de muchos establecimientos, con cientos de personas intentando abastecerse de alimentos y agua.
Entre tanto, las fuerzas de seguridad continúan sitiando la Embajada de Brasil, donde está refugiado Zelaya con su familia y un grupo de seguidores. Personal de la ONU llevó alimentos y agua a la sede diplomática, de donde ya han salido al menos 162 personas que se habían refugiado en la legación.
El depuesto presidente denunció que el Gobierno de Micheletti planeó asaltar el martes la Embajada y declarar que se había suicidado, pero dijo que el plan no se ejecutó por la intervención de la comunidad internacional.
Micheletti, por su parte, anunció que está dispuesto a hablar con Zelaya para resolver la crisis si éste reconoce la convocatoria de las elecciones del 29 de noviembre. Con todo, el canciller, Carlos López, aclaró que la propuesta «no puede deshacer la orden de arresto de la Corte Suprema en su contra ni los cargos que encara bajo nuestro sistema judicial independiente».
La contestación de Zelaya no se hizo esperar. El derrocado jefe de Estado tachó de «manipulación» la oferta de diálogo de Micheletti y le acusó de no tener voluntad de resolver la crisis que vive el país centroamericano.
Además, en respuesta a la exigencia que hizo su rival al Gobierno brasileño, aclaró que no tiene intención de pedir asilo a ese país.
Brasil ha pedido una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para intentar resolver la crisis de Honduras. El presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, realiza desde el martes en Nueva York intensas gestiones para buscar una solución rápida y pacífica a la nueva situación en el país tras el regreso de Zelaya, informaron fuentes diplomáticas.