Nueva York
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, instó ayer a la comunidad internacional a volcarse en el combate del cambio climático, convencido de que sus efectos serán «mucho más devastadores» para las generaciones futuras que la actual crisis económica.
La defensa de un compromiso global frente al calentamiento del planeta fue uno de los ejes del discurso que Zapatero pronunció ante la Asamblea General de Naciones Unidas, donde aseguró también que la comunidad internacional no aceptará el «golpe antidemocrático de Honduras», abogó por el reconocimiento de un Estado palestino y apostó por un mundo «libre de armas nucleares».
El jefe del Ejecutivo aprovechó, asimismo, su intervención para pedir que la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones, que lanzó en ese mismo foro hace cinco años, esté presente de forma estructural en los principales órganos de la ONU.
En el marco de una clara defensa del multilateralismo, Zapatero consideró que si la comunidad internacional ha sido capaz en el último año de coordinarse para hacer frente a la crisis financiera y económica, debe actuar con la misma contundencia ante el cambio climático para fundar un nuevo modelo de desarrollo económico basado en una economía sostenible.
«Ha pasado el tiempo de la conciencia y ha llegado el tiempo de los compromisos, no hacen falta más palabras, es el tiempo de los hechos», manifestó. A su juicio, resulta «paradójico e incomprensible» que todo el mundo haya sabido ver los efectos de la crisis económica y que todavía cueste reaccionar ante los efectos de un fenómeno «más devastador» para las generaciones futuras.
Por ello, Zapatero recordó que sólo faltan 75 días para la cumbre del clima de Copenhague, donde se debe cerrar un acuerdo post Kioto para reducir las emisiones contaminantes en un horizonte «cercano y definido». «Pueden ser 75 días para el futuro o para el fracaso, 75 días para la responsabilidad o para la impotencia, 75 días para el acuerdo o para la defensa inútil de los propios intereses», manifestó.
Para Zapatero, es el momento de encarar con éxito los desafíos globales desde un multilateralismo eficaz y solidario: «Es nuestra generación la primera que tiene a su alcance materializar el viejo y hermoso sueño ilustrado de un mundo gobernado por todos; hagámoslo».
Y en esa cooperación internacional enmarcó también la necesidad de diálogo entre diferentes culturas y religiones, objetivo de la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones. Zapatero, quien estimó que su iniciativa quedó avalada el miércoles con el discurso del presidente estadounidense, Barack Obama, consideró que ha llegado el momento de incluir a la Alianza de forma estructural en los principales órganos de Naciones Unidas. Con ese objetivo, solicitó a la Asamblea que apruebe una resolución antes de fin de año.
Por otra parte, el jefe del Ejecutivo dio su respaldo a las negociaciones de EE UU y Rusia para reducir los arsenales nucleares y se comprometió a trabajar durante la presidencia española de la UE para dar nuevos pasos cuando se examine el Tratado de no proliferación nuclear.
Al referirse a Oriente Medio, Zapatero reafirmó que la paz en la región pasará por la constitución de dos estados seguros, el de Israel y el de Palestina, que la comunidad internacional, dijo, tendrá que reconocer «en un tiempo razonable».
El presidente del Gobierno tuvo ocasión de conversar anteanoche con Obama, a quien felicitó por su discurso ante la ONU y con quien comentó la próxima entrevista que ambos mantendrán en la Casa Blanca, el 13 de octubre.
Zapatero y Obama coincidieron en la cena que el miércoles ofreció el presidente estadounidense en Nueva York a los mandatarios asistentes a la Asamblea de la ONU.
Nueva York
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, volvió ayer a colocar el desarme en el primer plano de la agenda internacional, tras lograr que el Consejo de Seguridad de la ONU se comprometiera a redoblar la lucha contra la proliferación y promover la reducción de los arsenales nucleares.
En una breve alocución al comienzo de la reunión, la primera de este tipo que preside un presidente norteamericano, Obama afirmó que la amenaza nuclear ha aumentado su complejidad y son necesarias «nuevas estrategias y nuevas actitudes». Igualmente, la de ayer fue la quinta vez que el Consejo se reúne a nivel de jefes de Estado desde su creación, en 1946.
El órgano adoptó por unanimidad la resolución 1887, que insta a los países firmantes del Tratado de No Proliferación (TNP) a respetar sus obligaciones y apremia a quienes no lo han suscrito a hacerlo.
El documento también pide negociar una reducción del armamento nuclear, expresa la grave preocupación del Consejo sobre la amenaza de la proliferación nuclear e insta a Irán y Corea del Norte a cumplir las resoluciones pertinentes.
EE UU aprovechó el hecho de ocupar en septiembre la presidencia rotatoria del Consejo de Seguridad para demostrar su renovado compromiso con el desarme convocando una reunión al máximo nivel.
En un acto paralelo, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, reafirmó el compromiso de lograr en el Senado norteamericano la ratificación del Tratado de Prohibición Total de ensayos nucleares, que han firmado 150 naciones pero que sólo entrará en vigor si lo suscriben EE UU, China, India, Indonesia, Pakistán, Israel, Egipto y Corea del Norte.