Oviedo, Luis MUÑIZ
Irán consumó ayer su desafío a la comunidad internacional al anunciar para hoy un simulacro de defensa con misiles, un día después de que la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) revelara que el régimen de Teherán le había informado, por carta, de la existencia de una segunda planta de enriquecimiento de uranio hasta ese momento desconocida.
Los simulacros de defensa con misiles se llevarán a cabo en diversos puntos del país, y a lo largo de varios días, «para mantener y mejorar la capacidad de protección de las Fuerzas Armadas iraníes», según un comunicado del Ejército recogido por la agencia «Reuters».
Un importante asesor del líder supremo, Ali Jamenei, anunció que la nueva planta para enriquecer uranio, camuflada en una montaña en la ciudad santa de Qom, estará operativo «pronto» y supone «la cima del poder de Irán». El clérigo Mohamad Mohammadi Golpayegani aseguró que con ella el país «cegará» a sus enemigos, informa «Efe».
El presidente norteamericano, Barack Obama; el francés, Nicolás Sarkozy, y el primer ministro británico, Gordon Brown, condenaron el viernes a Irán en los términos más duros por construir en secreto esa segunda planta.
A la condena se sumó más tarde el presidente ruso, Dimitri Medvedev, y la canciller alemana, Angela Merkel. Por su parte, el mandatario chino, Hu Jintao, sólo se sumó a la preocupación, aunque volvió a reclamar una salida negociada.
El viernes, poco después de conocerse la noticia, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, reiteró que su país cumple las reglas de la AIEA, que sus planes nucleares son pacíficos y que la agencia puede inspeccionar sus plantas.
Al parecer, los servicios secretos de Estados Unidos tenían información sobre la citada planta desde hacía algún tiempo y estaban a punto de cerrar la investigación.
Al término de la cumbre del G-20 en Pittsburgh Obama no quiso descartar del todo la opción militar, aunque dijo preferir la vía diplomática para persuadir a los iraníes de que deben poner fin a sus actividades de enriquecimiento de uranio; pero, tras la triple condena lanzada horas antes con ayuda de Sarkozy y Brown, advirtió a Teherán de que la comunidad internacional está «más unida que nunca» en este asunto.
Y, para probarlo, aludió a las declaraciones rusas y chinas, que demandan a Irán que incremente su colaboración con los inspectores de la ONU. «Esperamos que Irán se dé cuenta», concluyó Obama.