Oviedo / Tegucigalpa,
Luis MUÑIZ / Agencias
El actual presidente de Honduras, Roberto Micheletti, admitió ayer por primera vez la posibilidad de que Manuel Zelaya, derrocado por un golpe de Estado el pasado mes de junio, regrese al poder tras las elecciones presidenciales convocadas para el 29 de noviembre.
Micheletti dijo que son necesarias «unas elecciones transparentes, masivas, una fiesta cívica». Luego, «con un presidente electo, se puede hablar de cualquier escenario; antes es muy difícil pensar» (en eso), subrayó en declaraciones a la televisión local Canal 5, en respuesta a una pregunta sobre la vuelta de Zelaya.
El presidente de facto dijo también que la restitución en el poder «es una aspiración del señor Zelaya que habría que escuchar ya con mejores planteamientos legales», pero que ésa es una decisión que no le corresponde tomar al Ejecutivo, sino a la Corte Suprema de Justicia.
El gobernante recordó que Zelaya tiene cuentas pendientes con la justicia por varios delitos, entre ellos el de traición a la patria, que le imputa el fiscal del Estado.
Zelaya, refugiado desde hace dos semanas en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, exige para dialogar que Micheletti derogue el decreto que impuso el estado de sitio en el país y que restituya las garantías constitucionales suspendidas por los golpistas hace nueve días.
El Consejo de Ministros de Honduras aprobó en su reunión de ayer una propuesta de Micheletti para levantar el estado de excepción, después de que así lo pidieran la Corte Suprema Electoral y los candidatos a los comicios. «Igual que como tomamos la determinación de establecerlo, igual haremos para derogarlo», dijo Micheletti a canales locales de televisión.
El actual presidente hondureño también admitió que la forma en que los militares sacaron del país a Zelaya «fue un error». «Los militares deberían haberlo llevado a los tribunales, pero decidieron sacarlo del país para evitar un derramamiento de sangre. Por eso decidieron llevarlo a Costa Rica. (En Honduras) no habría una prisión segura para él», dijo Micheletti a la revista brasileña «Veja». El gobernante recalcó que él no tuvo responsabilidad alguna en esa acción.
Entre tanto, los legisladores republicanos de EE UU Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln y Mario Díaz-Balart viajaron ayer a Honduras para dar su apoyo a Micheletti. Una misión de la OEA llegará mañana al país, y en ella participará España.