Bruselas
La UE apremió ayer a la República Checa a finalizar cuanto antes la ratificación del Tratado de Lisboa, un proceso que el Gobierno de Praga confía en completar antes de fin de año con la firma del presidente del país, el euroescéptico Vaclav Klaus.
«Creo que todo está listo para que la ratificación se termine antes del final de este año», aseguró el primer ministro checo, Jan Fischer, cuyo país es, tras el «sí» de Irlanda, el principal obstáculo para la entrada en vigor del texto.
Las dos cámaras del Parlamento checo ya han ratificado el Tratado de Lisboa, pero la aprobación definitiva se encuentra a la espera de que el Tribunal Constitucional resuelva un último recurso presentado por un grupo de senadores conservadores y de la firma de Klaus.
Por ello, Fischer se entrevistó ayer por videoconferencia con el presidente de turno de la UE, Fredrik Reinfeldt; el de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, y el de la Eurocámara, Jerzy Buzek, que le transmitieron la «necesidad» de poner en marcha las reformas institucionales en la Unión cuanto antes.
Fischer, al que se esperaba en Bruselas, no pudo despegar de Praga por problemas técnicos, pero compareció ante los medios junto a los mandatarios europeos por vía telefónica. En esa rueda de prensa, aseguró que Klaus firmará el Tratado una vez que la corte constitucional se pronuncie.
«A pesar de que podamos tener distintas opiniones sobre la ratificación, todos los mensajes que he recibido indican que no hay razón para que el presidente retrase la firma una vez que el tribunal decida», explicó.
Fischer no quiso avanzar la fecha de una posible decisión sobre el recurso, recalcando que la Corte constitucional es un órgano «independiente», pero consideró que en una o dos semanas podrá haber más claridad al respecto, una vez que los jueces reciban los informes de los expertos a los que han consultado.
En cualquier caso, se mostró «convencido» de que el país completará la ratificación «antes de fin de año». «No hay razón para la ansiedad en Europa. En la República Checa la cuestión no es sí o no, sino cuándo», aseguró.
Ese «cuándo», sin embargo, preocupa mucho en las instituciones europeas, que quieren «claridad» cuanto antes para poder avanzar en la reforma institucional y tener una base sobre la que elegir a los nuevos miembros de la Comisión Europea y a los nuevos altos cargos de la Unión previstos en el Tratado, incluido el de presidente del Consejo.
El calendario es apretado, pues el mandato del Ejecutivo comunitario termina el 31 de octubre y el del Alto Representante para la Política Exterior, el español Javier Solana, el día 18. Por el momento, Solana prolongará sus actividades hasta fin de mes, a petición de la presidencia sueca, que confía en que en ese plazo se resuelva la incertidumbre checa.