Oviedo / Madrid / Kabul,
Luis MUÑIZ / Agencias
El Gobierno sigue sin querer utilizar la palabra «guerra» para definir la situación en Afganistán, pero al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, no le quedó ayer otro remedio que reconocer que la misión en el país centroasiático «no está saliendo bien» y «se está complicando». El miércoles, el cabo español Cristo Ancor Cabello murió cerca de Herat, después de que el vehículo blindado en el que viajaba pisara una potente mina antitanque con entre 15 y 20 kilos de explosivo, una carga mucho mayor que las empleadas hasta ahora por los talibanes para atentar contra las tropas españolas.
Frente a lo que se informó en un principio, Cabello no conducía el blindado BMR cuando fue atacado, sino que ocupaba el puesto de tirador de torreta, el más expuesto del grupo. Según el coronel Juan Carlos Aparicio, «número dos» del mando regional oeste, la zona donde se perpetró el ataque es «muy conflictiva» y tiene «una concentración de insurgentes bastante alta».
El artefacto tenía «un dispositivo con doble plato metálico» que se accionó al paso del BMR, el blindado con el que patrullan los soldados españoles. La renovación de este tipo de vehículos comenzará antes de fin de año, cuando llegue la primera remesa de los nuevos RG-31, diseñados para una mayor resistencia a las minas y a los explosivos improvisados.
Esta cuestión, precisamente, sirvió ayer a la portavoz de Defensa del PP en el Congreso, Beatriz Rodríguez Salmones, para recordar que la primera pregunta de su partido al comienzo de esta legislatura fue «sobre esos vehículos y la última, el miércoles, «justo antes de que saltara la noticia (de la muerte del cabo)», también. Con todo, la diputada del PP dijo que el Gobierno «sí está haciendo todos los esfuerzos» para dar seguridad a la misión española en Afganistán.
Rubalcaba, por su parte, explicó que es preciso abrir un debate sobre el modo de «reordenar» la misión aliada para encontrar «una solución conjunta» en el marco de la nueva estrategia que prepara el presidente norteamericano, Barack Obama.
Como el resto de sus compañeros en el Ejecutivo socialista, el titular de Interior reiteró que la afgana es una «misión de paz», aunque «se ha complicado muchísimo más de lo que imaginábamos todos». No obstante, el Ministro añadió: «Si quieren que digamos que es una guerra para equipararla a la guerra de Irak, la respuesta es no».
Mientras tanto, desde la base de Herat, adonde viajó para organizar la repatriación del cadáver del cabo Cabello, la ministra de Defensa, Carme Chacón, animó ayer a los soldados españoles a continuar la misión, a pesar de las dificultades y de la pérdida de vidas humanas.
«Sabemos que continuaréis con ánimo vuestra misión. Sabemos que todos los españoles os necesitamos, sois imprescindibles para nosotros», dijo Chacón, quien también expresó al contingente «el afecto, la solidaridad y la confianza» en nombre del Rey y de toda la sociedad española.
La Ministra tenía previsto llegar la pasada medianoche a la capital grancanaria a bordo de un Airbus de la Fuerza Aérea Española en el que fue repatriado el cuerpo del militar asesinado el miércoles. Además, en el avión viajó uno de los cinco soldados heridos, el colombiano Juver Muñoz Pineda, de 20 años. El aparato tuvo que hacer una escala técnica en la base de Manás (Kirguizistán) para recoger al herido, que el miércoles fue trasladado a esa base para ser intervenido quirúrgicamente de las heridas en la mano y la rótula que le causó el atentado de los talibanes.
Los otros cuatro heridos han optado por permanecer en Herat para seguir con sus compañeros y completar la rotación, que finalizará dentro de tres semanas. Son la soldado María Nieves Felipe Betancos, de 24 años, que sufre contusiones en el hombro izquierdo, en el codo derecho y en la rodilla izquierda; el alférez Rafael Santana Alcaide, de 24 años, con contusiones en el muslo derecho y en el brazo; Daniel Castellano Guerra, de 22 años, con contusiones en ambas piernas, e Ibrahim Maanan Ismael, de 21 años, con traumatismo cranoencefálico leve y una contusión en la pierna izquierda.
El funeral por el cabo Cabello se celebrará a las 09.30 horas de hoy en el acuartelamiento canario de La Isleta. Asistirán el Príncipe Felipe; el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy.
Del cabo canario, el presidente del PP destacó el «ejemplo indeleble de su valentía, su voluntad de servicio y su defensa de la democracia, la libertad y los derechos humanos». En un telegrama de pésame a la familia, Rajoy afirma también que espera que la labor del militar pueda servir a su familia «de pequeña luz en estos días tan oscuros».
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