Oviedo
El último ardid del presidente checo, Vaclav Klaus, para bloquear la entrada en vigor del Tratado de Lisboa tiene su origen en el viejo litigio de los Sudetes. Klaus, el mayor enemigo del proyecto de construcción europea, quiere derogar un apartado de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE antes de estampar su firma en el Tratado. Klaus dice que pretende evitar reclamaciones de los bienes alemanes en los Sudetes confiscados por la República Checa después de la II Guerra Mundial. Pero Praga y Berlín ya alcanzaron un acuerdo sobre la cuestión antes de que los checos ingresaran en la Unión Europea.