Buenos Aires
El Gobierno argentino se apuntó ayer una clara victoria al lograr que el Senado aprobara una polémica ley de Medios Audiovisuales que rechazan la oposición y las principales empresas periodísticas del país.
Para el oficialismo, la nueva ley permitirá «democratizar definitivamente» la comunicación en Argentina, pero sectores de la oposición y periodísticos creen que dará al Ejecutivo «mayor poder» sobre los medios.
Ernesto Sanz, senador de la Unión Cívica Radical (UCR), la principal fuerza de la oposición, consideró que la nueva ley provocará una «catarata de litigios» y aseguró que el Gobierno se apuntó una victoria para sí pero dejó al país con una norma «casi impracticable».
Los artículos más polémicos son los referidos a la creación de la Autoridad de Aplicación, encargada de regular los medios, que, según la oposición, estará controlada por el Gobierno, y al período que tienen las empresas periodísticas para acogerse a la nueva ley. Varios legisladores pidieron que las empresas tuvieran tres años en vez de uno para desprenderse de radios y canales de televisión, y adecuarse a la nueva legislación.
El texto establece que una empresa no puede tener más de diez licencias de radio y televisión, 14 menos que el límite actual, y que tampoco puede ser titular de un canal de TV en abierto y de uno de cable en una misma localidad, el punto que mayores críticas ha suscitado entre las empresas.