Lisboa / Oviedo
El marido de la alcaldesa conservadora de una pequeña localidad del norte de Portugal murió ayer asesinado por el rival de su mujer, del Partido Socialista, a la puerta del colegio al que ambos habían acudido a votar en las elecciones municipales.
Según testimonios recogidos por medios lusos, los dos hombres eran también parientes y se dispararon mutuamente poco después de la apertura del centro de votación de Ermelo, una parroquia del distrito de Vila Real, situada 400 kilómetros al norte de Lisboa.
Maximino Gaspar Clemente, de 57 años, era el esposo de la alcaldesa del municipio, Gloria Clemente, candidata por el conservador Partido Social Demócrata (PSD). Las autoridades buscan ahora al candidato socialista, Antonio Cunha, quien, tras matar al marido de la regidora, se dio a la fuga, al parecer, herido.
El primer ministro en funciones, el socialista José Sócrates, al igual que dirigentes de otros partidos, manifestó su «absoluta» condena de lo ocurrido en Ermelo y expresó su confianza en que «se haga justicia». Sócrates manifestó que desconocía los pormenores del incidente pero subrayó que es una «mancha» para la jornada electoral.
Paulo Portas, líder del tercer partido del Parlamento, el conservador Centro Democrático Social-Partido Popular (CDS-PP) que apenas gobierna una alcaldía en todo el país y se presenta en muchos municipios con el PSD, denunció el «mucho caciquismo» que hay todavía en Portugal.
El presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, líder histórico del PSD, manifestó que lamenta «profundamente el grave incidente», que calificó también de «triste acontecimiento», pero señaló que el episodio de violencia «apenas desentona con la normalidad con la que transcurren en todo el país los comicios municipales».
Portugal votó ayer para elegir a los alcaldes de 308 municipios y 4.260 pequeñas parroquias electorales adscritas a ellos. Más de nueve millones de votantes están llamados a las urnas, en las que el Partido Socialista (izquierda) y el Social Demócrata (centro derecha) se disputan el poder municipal del país, del que hasta ahora están prácticamente excluidos los demás partidos, salvo el comunista, que cuenta con un 10 por ciento de alcaldes.