Roma / Oviedo
El Gobierno italiano desmintió ayer a través de un comunicado oficial las informaciones publicadas por el diario británico «The Times» según las cuales el Ejército transalpino habría pagado clandestinamente un «impuesto revolucionario» a las milicias talibanes para que dejaran tranquilos a sus soldados en Afganistán. Roma anunció que demandará al rotativo.
El Ejecutivo italiano considera «suficiente recordar» que «sólo en la primera mitad del año 2008, los contingentes italianos desplegados en Afganistán sufrieron numerosos ataques y, específicamente, en el área del distrito de Sarobi, el 13 de febrero de 2008, en uno de estos ataques resultó muerto el subteniente Francesco Pezzulo». Precisamente, Sarobi habría sido una de las zonas en las que, según 'The Times', que cita fuentes de la OTAN, el Gobierno italiano habría pagado a los talibanes para evitar ataques.
Mientras, en el vecino Pakistán, su «santuario», los talibanes volvieron a golpear a las fuerzas policiales y gubernamentales con un ataque múltiple de estilo «fedayín» en la ciudad oriental de Lahore y dos atentados en el conflictivo noroeste del país que causaron la muerte de más de 40 personas.
Cerca de 20 insurgentes de 20 a 25 años mantuvieron a Lahore en vilo durante unas horas con tres asaltos a instalaciones policiales de la ciudad, de siete millones de habitantes. Estos ataques, que se iniciaron casi simultáneamente a primera hora de la mañana se saldaron con la muerte de 29 personas: 13 terroristas y 16 policías y funcionarios, según informó a Efe la policía.
Por otra parte, un conocido «neocon» estadounidense, Michael Leeden, mantuvo en vilo a cancillerías y lectores después de anunciar en su página web que el líder espiritual iraní, Ali Jamenei, se encontraba al borde de la muerte tras haber sufrido un desmayo el lunes.
El diario británico «The Guardian» y el israelí «Jerusalen Post» no tardaron en dar difusión a las afirmaciones de Leeden, quien según la revista «Vanity Fair» tiene un largo historial como intoxicador, ya que de su pluma han salido bulos como el intento de Saddam Hussein de comprar uranio en Níger.