Marjayún (Líbano)
Tras recorrer por carretera los 150 kilómetros que separan Jerusalén de Amán, la capital de Jordania, a través de una desértica Cisjordania salpicada de asentamientos israelíes, el presidente Zapatero concluyó ayer que el conflicto de Oriente Medio, con sus innumerables víctimas, «no tiene sentido». Zapatero optó por el coche oficial para viajar desde Israel a Jordania, atravesando junto al ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, el cinturón de asentamientos que rodea Jerusalén, el desierto de Judea y el valle del Jordán.
Desde Jordania, donde se entrevistó con el rey Abdullah II, el presidente del Gobierno se dirigió a Líbano, donde cerró, con una visita a los «cascos azules» españoles allí desplegados, la gira por Oriente Medio iniciada el miércoles. Zapatero se mostró convencido de que España estará «a la altura» cuando asuma, «a principios de año», el mando de la misión de la ONU en Líbano. Antes de visitar a los soldados, a los que llevó un mensaje de afecto del Rey, Zapatero vio en Beirut al presidente libanés, Michel Suleiman, que visitará la próxima semana España, y al «premier», Fuad Siniora.