Tegucigalpa
La crisis política que vive Honduras sigue sin solución. El depuesto presidente Manuel Zelaya abogó ayer por una lucha «pacífica» contra el Gobierno de facto de Micheletti, para quien pidió a la Organización de Estados Americanos más sanciones comerciales y económicas.
Las negociaciones de las partes en busca de una solución se han vuelto a bloquear. Zelaya propuso que el Congreso Nacional decida sobre su regreso a la Presidencia, pues lo destituyó mediante un decreto después de que los militares lo derrocaran y luego designó a Micheletti como jefe del Estado.
En cambio, Micheletti pretende que sea la Corte Suprema de Justicia la que resuelva (Zelaya tiene procesos pendientes por delitos políticos y comunes). Tras el desacuerdo, Micheletti presentó otra propuesta cuyo contenido no desvelaron las delegaciones, que acordaron hacer consultas este fin de semana y reunirse posiblemente mañana, lunes.
Zelaya dijo que el Parlamento debe decidir sobre su restitución y no la Corte, porque «es juez y parte en este golpe de Estado» por haber ordenado su captura el 28 de junio, en el marco de un proceso incoado por el ministerio público por promover una Asamblea constituyente.
Mientras, en la VII Cumbre extraordinaria del ALBA, que se celebra en Bolivia, el presidente venezolano, Hugo Chávez, pidió la creación de una «alianza militar defensiva», como una necesidad de estos países frente a las «amenazas del imperio». Chávez aseguró, además, que los países del ALBA están obligados a derrotar el golpe militar en Honduras. Los participantes en la cumbre aprobaron a continuación sanciones contra Tegucigalpa. La cumbre aprobó la creación de una moneda común, el sucre, para prescindir del dólar, y ratificó su lucha contra las «amenazas del imperio», como se refiere el bloque a Estados Unidos.