La Habana
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, aseguró ayer en La Habana que su segunda visita a Cuba ya no es «controvertida» sino de «normalidad» y tiene como objetivo principal «seguir fortaleciendo las relaciones» con este país dentro de la «nueva política» hacia la isla que se marcó el Gobierno de Zapatero.
Moratinos subrayó que su primer viaje a la isla en abril de 2007 marcó «una nueva política en un contexto donde Cuba se encontraba un poco aislada de la comunidad internacional» y «abrió un camino, una nueva manera de fortalecer las relaciones con un pueblo y un país de enorme importancia para España como es Cuba».
Ahora, según el Ministro, más de dos años después, «ya es una normalidad visitar Cuba» puesto que en este tiempo han pasado por la isla «muchos visitantes europeos y latinoamericanos», tanto presidentes como ministros de Exteriores. Por tanto, incidió, «lo que en su momento fue una visita controvertida ahora ya es una visita de normalidad que tiene lógicamente como objetivo seguir fortaleciendo las relaciones» bilaterales.
Moratinos mantuvo un almuerzo privado con su homólogo cubano, Bruno Rodríguez, previo al encuentro oficial y posterior almuerzo de trabajo que mantendrán ambos este lunes. Mientras, los grupos opositores cubanos volvieron a censurar ayer al ministro español por rechazar un encuentro con la disidencia.
Por otra parte , el diario «El Nuevo Herald» informó ayer de que el caso de Conrado Hernández, representante Cuba del anterior Gobierno vasco, detenido por el régimen al considerar que trabajaba para el CNI español y con vínculos con el ex vicepresidente Carlos Lage y el ex canciller Felipe Pérez Roque, ha sido puesto en manos de uno de los fiscales más temidos de Cuba, el general de brigada Juan Escalona, quien logró en 1989 las condenas a muerte por fusilamiento para el general Arnaldo Ochoa, el coronel Antonio de la Guardia y otros dos militares.