Kabul / Oviedo
Al menos nueve personas murieron ayer, incluidos cinco trabajadores de la ONU, en un asalto perpetrado por milicianos talibanes a una residencia de la organización internacional en el corazón de Kabul. Los talibanes advirtieron de que este ataque es «sólo el principio» de los que llevarán a cabo para perturbar la celebración de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales afganas, prevista para el 7 de noviembre.
Las fuerzas de seguridad afganas se hicieron con el control de la situación tras dos horas de enfrentamientos con los asaltantes, que según un policía que se encontraba en el edificio, Waheed Sadiqi, eran cinco o seis y entraron en el recinto vestidos con uniformes de policía. Entre los muertos figuran también un civil afgano y tres policías.
La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, de visita en el vecino Pakistán, confirmó que entre los empleados de la ONU fallecidos hay un ciudadano estadounidense y condenó «enérgicamente» el «ataque cobarde», que el presidente afgano, Hamid Karzai, calificó de «inhumano».
Desde la sede de Naciones Unidas en Nueva York, el secretario general de la organización, Ban Ki-moon, afirmó que el trabajo de la misma no se detendrá por el atentado.
En las inmediaciones de la residencia asaltada, a unos 200 metros, se encuentra la Embajada española, que recibió el «impacto de varios disparos» durante los enfrentamientos, aunque, según precisaron fuentes diplomáticas españolas, no fue objeto de un ataque directo. No hubo que lamentar desgracias personales.
El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, aseguró en Madrid que la Embajada española en Afganistán se encuentra «bien protegida».