Oviedo, Luis MUÑIZ / Efe
Los líderes de la UE no tomarán hoy y mañana ninguna decisión sobre los nombramientos de los nuevos cargos que emanan del Tratado de Lisboa, dado que la ratificación del texto aún no es completa en la República Checa. Sin embargo, la presidencia sueca confía en que los Veintisiete alcancen un acuerdo que satisfaga las exigencias del presidente checo, Vaclav Klaus.
«No tenemos la intención de plantear un debate sobre los nombramientos», aseguró ayer un representante de la presidencia sueca, que, pese a ello, pretende acordar con los líderes europeos una fórmula que calme los recelos de Klaus, cuya firma es necesaria para completar la ratificación del Tratado en su país, el último que falta.
Klaus quiere garantías de que la Carta europea de Derechos Fundamentales, incluida en el Tratado, no podrá ser invocada en hipotéticas reclamaciones por los descendientes de los alemanes que fueron expropiados de los Sudetes después de la II Guerra Mundial.
La presidencia sueca no ha precisado qué forma podrían adoptar esas garantías, pero existe el precedente de las exenciones concedidas al Reino Unido y a Polonia, que fueron recogidas en un protocolo con fuerza vinculante.
En cualquier caso, la solución del problema checo sólo podrá despejarse a principios de la semana próxima, cuando el Tribunal Constitucional de ese país decida finalmente sobre el recurso planteado por un grupo de senadores euroescépticos contra el Tratado.
En cuanto a los nuevos cargos, el primer ministro británico, Gordon Brown, pujará por que Tony Blair se convierta en el primer presidente de la UE, una posibilidad a la que se oponen tanto los «tories» como el único aspirante oficial al cargo, el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker.
Mientras, el Ejecutivo español ve con buenos ojos la candidatura del jefe de Gobierno holandés, Peter Balkenende, aunque fuentes gubernamentales precisaron que ésta no es aún la posición oficial de España.