Washington / Oviedo
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró ayer que ha llegado el momento de que Irán decida si quiere «anclarse en el pasado» o «abrir la puerta» al futuro. «Irán debe elegir», afirmó Obama en un comunicado difundido por la página web de la Casa Blanca con motivo del 30.º aniversario del asalto a la Embajada de Estados Unidos en Teherán por decenas de estudiantes revolucionarios islámicos.
El presidente recordó «los 444 días que comenzaron el 4 de noviembre de 1979», durante los cuales 52 personas fueron retenidas, como un evento que «ayudó a colocar a EE UU e Irán en un prolongado camino de sospecha, recelo y confrontación».
«Tengo que dejar claro que EE UU quiere dejar atrás el pasado y buscar una relación con la República Islámica de Irán basada en el interés y el mutuo respeto», explica Obama, al resaltar que su país «no se entromete en los asuntos internos» iraníes.
El presidente mencionó algunos gestos de EE UU con respecto a Irán, como la condena de los ataques terroristas en ese país y el reconocimiento del derecho internacional que asiste a Teherán para desarrollar una actividad nuclear con fines pacíficos.
En un tono más duro, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, afirmó que EE UU sigue preocupado por la amenaza que representa Irán para la estabilidad regional. «Hemos sido muy claros con ellos en que la paciencia tiene sus límites», afirmó Clinton en una declaración leída ante los periodistas tras reunirse en El Cairo con el presidente egipcio, Hosni Mubarak.
EE UU, Rusia y Francia están embarcados en la recta final de una negociación con Irán sobre su programa nuclear. O eso parecía hasta que el martes el líder supremo iraní, Alí Jamenei, advirtió de que país no quiere participar en negociaciones lideradas por EE UU.
Los negociadores han propuesto a Irán que enriquezca su uranio de bajo contenido en Rusia y Francia, con destino a sus programas civiles. La respuesta de Irán no ha trascendido con claridad, pero parece establecer matizaciones como que el uranio sea entregado en varias partidas y que cada salida de mineral se vea compensada por la entrada de otra de uranio enriquecido.