Pekín
China ha ejecutado a nueve personas por su implicación en los disturbios étnicos del pasado mes de julio en la región de Xinjiang, en el extremo oeste, según informó ayer la agencia semiestatal Servicio de Noticias de China.
De momento, éstas son las primeras ejecuciones que se llevan a cabo en relación con los enfrentamientos de julio entre los uigures, población turca musulmana originaria de la región, y los han, la comunidad étnica dominante en China, en los que murieron cerca de 200 personas.
Los nueve condenados fueron ejecutados después de que sus casos fueran revisados por el Tribunal Supremo del país. Se desconocen más detalles. Antes se habían anunciado nueve condenas a muerte y otras tres condenas a la pena capital en estado de espera, las cuales, frecuentemente, suelen derivar en cadenas perpetuas. Según se deduce por sus nombres, al menos dos de los condenados pertenecían a la etnia han y los otros a la comunidad uigur.
Dilxat Raxit, portavoz del exiliado Congreso Mundial Uigur, ha asegurado que el Gobierno negó a los condenados su derecho a recibir una última visita de sus familiares. «No respetaron las leyes chinas ni en el juicio ni en el cumplimiento de las sentencias», denunció. «Esto no es justicia, creemos que Estados Unidos y Europa no han presionado lo suficiente a China para resolver este caso», añadió.
Un total de 20 personas fueron acusadas ayer de delitos relacionados con la muerte de 18 personas, la destrucción de bienes y otros crímenes relacionados con los incidentes, según el Servicio de Noticias de China.
En julio, los uigures atacaron a la población han en la capital de la región, Urumqi, después de tomar las calles de la ciudad en protesta por el ataque que el mes anterior habían sufrido varios trabajadores uigures en una fábrica del sur de China.