Roma / Oviedo
El Gobierno conservador de Silvio Berlusconi presentó ayer en el Senado italiano el proyecto de ley que introduce una reforma del sistema judicial para reducir el tiempo que pueden mantenerse abiertos los procesos y, de esa forma, conseguir que el primer ministro se zafe de los dos juicios que tiene pendientes.
La ley de reforma judicial es fruto del acuerdo al que llegaron el martes Berlusconi y el presidente de la Cámara de los Diputados italiana, Gianfranco Fini. El acuerdo prevé que las causas a personas sin antecedentes penales no duren más de seis años en total.
Para adecuarse a las peticiones del Consejo de Europa, la ley prevé que un proceso no pueda durar más de dos años en cada uno de sus tres grados: primera instancia, apelación o recurso ante el Supremo.
Según el borrador publicado por los medios de comunicación italianos, la nueva norma se aplicará a los procesos en primer grado actualmente en marcha referentes a delitos que puedan ser castigados hasta con diez años de cárcel, a excepción de los casos relacionados con el terrorismo y la mafia, o de importante incidencia social como los asesinatos.
Por ello, el resto de los procesos que duren más de este tiempo caerán en prescripción y de esta manera se favorece a Berlusconi, que vería cómo prescriben los dos juicios a los que debe enfrentarse tras la invalidación por parte del Tribunal Constitucional de la ley que daba la inmunidad a los cuatro más altos cargos del Estado.
Por otra parte, ayer se difundió que la Cosa Nostra, la potente mafia de Sicilia, había proyectado secuestrar en los años 70 a Berlusconi, que por aquel entonces era empresario y todavía no había entrado en el mundo de la política.
Así lo aseguró el mafioso Gaspare Mutolo en una entrevista a la revista «Vanity Fair» en la que relata que la organización criminal se planteó secuestrar a «Il Cavaliere» antes de que el jefe mafioso Gaetano Badalamenti prohibiera realizar este tipo de crímenes.
«Por aquel entonces, ni siquiera sabía que se llamaba así», admitió Mutolo, que en el pasado fue condenado por asociación mafiosa y tráfico de drogas y actualmente colabora con la Justicia. Según su relato, iban a intervenir en el secuestro un total de 18 personas. Sin embargo, antes de que fuera efectuado el rapto, llegó la contraorden.