Nueva York / Oviedo
El Gobierno de China mantiene una red de cárceles secretas en las que incomunica hasta varios meses a un gran número de personas que son sometidas a tratos denigrantes, denunció la ONG Human Rights Watch (HRW) en un informe divulgado ayer.
HRW recuerda que Pekín ha negado en varias ocasiones la existencia de esas cárceles, una de ellas en el informe sobre la revisión de la situación en el país que publicó en junio de 2009 el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
El documento, titulado «Un callejón al infierno», acusa a las fuerzas de seguridad chinas de secuestrar de manera rutinaria a personas en las calles de ciudades como Pekín, a menudo por razones políticas, para trasladarlas a estos centros clandestinos o «cárceles negras».
Suelen estar situadas en hoteles propiedad del Estado, residencias de ancianos y hospitales psiquiátricos, según la organización de derechos humanos, que cita el testimonio de personas que dicen haber pasado por esas instalaciones secretas.
Los guardias que custodian las «cárceles negras» suelen cometer abusos contra los detenidos, desde el robo de sus posesiones, a agresiones físicas e intimidación, así como privación de sueño, de comida y atención médica, según el informe.
Los autores del documento afirman que los detenidos suelen ser ciudadanos de áreas rurales que acuden a las ciudades para presentar quejas ante las autoridades de atropellos como la apropiación de terrenos, casos de corrupción de funcionarios o torturas por policías.
Las supuestas víctimas entrevistadas por la organización de derechos humanos dicen que los secuestraron en la calle individuos que no explicaron el motivo de su detención. «Dos personas me arrastraron por el pelo y me subieron a un automóvil. Luego me golpearon la cabeza y me propinaban patadas en el cuerpo», relata una mujer de 46 años de la provincia de Jiangsu .
En este contexto, el presidente norteamericano, Barack Obama, comenzó ayer una gira por el este asiático en la que buscará reafirmar la influencia de su país frente al auge de China, en una región de creciente importancia global. Obama partirá para su primera gira por Japón, Singapur, China y Corea del Sur, representantes de una región que se ha sentido dejada de lado por Washington, pero cuya pujanza económica le otorga un papel geopolítico clave.