Washington / Oviedo
El presidente de EE UU, Barack Obama, advirtió ayer a Israel que la construcción de nuevos asentamientos en Jerusalén Este dificulta el proceso de paz con los palestinos, porque les «amarga» y podría llegar a ser incluso «un peligro».
En una entrevista concedida desde Pekín a la cadena de televisión estadounidense Fox News, Obama lamentó la aprobación el martes por parte del Comité de Planificación de Jerusalén de la construcción de 900 nuevas viviendas para colonos en Guiló, barrio del sur de la ciudad situado al este de la Línea Verde -la frontera entre el territorio israelí y palestino internacionalmente aceptada-, por lo que la construcción vulnera el Derecho Internacional.
La decisión israelí también fue criticada por la UE, que se mostró «consternada por la decisión de expandir el asentamiento de Guiló», según afirmó la presidencia sueca en una nota que añade: «La Presidencia recuerda que las actividades en los asentamientos, la demolición de casas y los desahucios en Jerusalén Este son ilegales según el derecho internacional».
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, deploró igualmente la decisión e instó a Israel a respetar el compromiso de la Hoja de Ruta de detener toda construcción en los asentamientos, «incluida la debida al crecimiento natural».
La construcción de más asentamientos representa un nuevo desaire a las gestiones de la administración Obama para resucitar el proceso de paz. Un 75% de la población judía israelí, el porcentaje más elevado hasta ahora, apoya el diálogo con la ANP, según una encuesta de la Universidad de Tel Aviv.