Oviedo / Washington,
L. M. S. / Agencias
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reconoció ayer por primera vez que no podrá cumplir su promesa de cerrar en enero el campo de prisioneros de Guantánamo (Cuba). Sin embargo, insistió en que sí lo conseguirá a lo largo del próximo año.
La orden de clausurar el penal en el plazo de un año fue una de las primeras decisiones ejecutivas tomadas por Obama, pero el Presidente no ha logrado vencer ni la resistencia del Congreso a aceptar a detenidos en suelo norteamericano ni los recelos de terceros países a acogerlos en sus territorios.
Desde el pasado enero, sólo ha salido una veintena de presos de la base naval norteamericana en la isla caribeña, en la que todavía permanecen 215 detenidos.
Por otro lado, el presidente estadounidense aseguró que su intención es dejar resuelta la guerra de Afganistán antes de que expire su mandato (enero de 2013), y afirmó que está «muy cerca de tomar una decisión» sobre la nueva estrategia,. que presentará, dijo, en las «próximas semanas».
Según el último sondeo, sólo un 46 por ciento de los norteamericanos apoya un nuevo envío masivo de militares. Cuando anuncie su decisión, aseguró ayer Obama, el país tendrá una idea clara de «lo que vamos a hacer, cómo vamos a lograr el éxito y cuánto va a costar».
También sabrán, declaró, «cómo se acaba esto» de modo que la guerra no se prolongue como una «ocupación de muchos años que no serviría a los intereses de EE UU».
En principio, su «deseo» sería «no traspasar» la guerra al próximo presidente estadounidense, aunque no precisó si eso quiere decir que se contempla la salida de las tropas para 2012, el próximo año de elecciones presidenciales. En la estela de Reino Unido, Alemania aspira a que el Parlamento estudie, antes de que acabe esta legislatura, en 2013, un plan de retirada de sus tropas.