Londres / Oviedo
Documentos militares británicos filtrados a «The Daily Telegraph» reflejan el escaso grado de entendimiento que alcanzaron los generales británicos y los de EE UU en Irak. Uno de los jefes militares británicos llega incluso a describir a sus homólogos estadounidenses como un «grupo de marcianos» para quienes «dialogar es algo totalmente extraño».
Los documentos echan abajo el mito de una relación estrecha entre ambos ejércitos y dejan claro que influencia de Londres sobre Washington tiende a cero. «Ahora comprendo que soy europeo y no norteamericano. Me entendí con los europeos y a veces incluso con los árabes mucho mejor que con los americanos. Los europeos conversan mientras que el diálogo es algo ajeno a los militares estadounidenses», explica un coronel.
Los británicos explican que muchas veces tuvieron que burlar o desobedecer las órdenes de EE UU y se quejan de que el Pentágono no les informase de sus cambios de estrategia, ni siquiera cuando repercutían en el sector británico. El mejor ejemplo fue, en 2004, la detención del líder chiita Muqtada Al Sadr, que provocó una insurreción en el sector.