Bruselas / Oviedo
El socialista español Joaquín Almunia se convirtió ayer en uno de los comisarios clave del nuevo Ejecutivo comunitario, que presidirá por segunda vez consecutiva el conservador portugués José Manuel Durão Barroso. Almunia deja Asuntos Económicos y asciende a comisario de Competencia, la cartera económica más importante. Además, será el tercero de los siete vicepresidentes.
El presidente Zapatero ve así recompensado su apoyo a la reelección de Barroso, en contra del propio grupo socialista europeo. Además, España se ve compensada por el retiro de Javier Solana de la jefatura de la diplomacia.
Durão Barroso presentó ayer una comisión de 27 miembros -contándole a él mismo y a la nueva jefa de la diplomacia, la británica Catherine Ashton-, tantos como países forman la UE. De ellos, un tercio son mujeres, y de esas nueve -una más que hasta ahora- tres ocupan casi la mitad de las siete vicepresidencias. La mitad de los comisarios son novatos. Los que permanecen cambian todos de cartera. Por ideologías, hay doce conservadores, nueve liberales y seis socialistas, lo que no refleja la composición de la Eurocámara, pero se acerca a la del Consejo, donde están representados los gobiernos.
Barroso explicó que asciende a Almunia en reconocimiento al «trabajo excepcional» desarrollado en sus cinco años al frente de Asuntos Económicos. «Es uno de los mejores, un hombre muy competente que ha demostrado también su convicción europea», dijo.
Almunia aseguró que espera sentirse «cómodo» en su nuevo cargo y avanzó que la reestructuración del sector bancario será una de sus prioridades. Almunia deberá supervisar la reestructuración de los grandes bancos europeos que han sido rescatados con dinero público para garantizar que sobrevivan sin más ayudas. Heredará 28 casos pendientes. También supervisará la reestructuración de las cajas de ahorros españolas.
Tras el gol de Reino Unido con el nombramiento de Ashton la pasada semana, el gran ganador en la nueva comisión, que comenzará a trabajar en febrero si es ratificada por la Eurocámara, es el presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien logra colocar a su ex ministro de Agricultura, Michel Barnier, en la codiciada cartera de Mercado Interior, que, pese a las reticencias iniciales de Barroso, mantiene las importantes competencias de Servicios Financieros.
Este cargo le permitirá promover una mayor regulación del sector financiero, como reclama Sarkozy desde el inicio de la crisis financiera. Barroso ha cedido a las presiones de Sarkozy, que según la prensa gala le ha telefoneado repetidamente durante los últimos días. Reino Unido, por su parte, había hecho llegar al presidente de la Comisión su preocupación por la posibilidad de que un francés imponga restricciones que perjudiquen a la City de Londres.
Por ello, Barroso introduce lo que ha sido interpretado como una salvaguarda contra posibles excesos de París, al nombrar al británico Jonathan Faul como director general de Servicios Financieros.
Sarkozy calificó de «excepcional» el resultado y se felicitó además de que el rumano Dacian Ciolos sea el responsable de Agricultura, ya que ve en él un aliado para defender la supervivencia de la Política Agrícola Común más allá de 2013. En cuanto al resto de grandes países, Alemania, enfrascada con Rusia en la «guerra del gas», se queda Energía, que ocupará Günter Oettinger, hasta ahora presidente de Baden-Wurtemberg.