Berna / Oviedo
Los suizos acuden hoy a las urnas para opinar, en múltiple plebiscito, sobre una polémica petición de la Unión Democrática de Centro (UDC) contra la construcción de minaretes en el suelo helvético, que se suma a otras cuestiones relacionadas con la venta de armas y el gasto de impuestos del combustible para aviones, y a los que hay que añadir otras cuestiones de ámbito cantonal (municipal).
De entre todas, la cuestión de los minaretes ha sido el principal objeto de debate entre la población. La UDC argumenta que las torres de las mezquitas son una expresión arquitectónica de la supuesta supremacía del Islam sobre el resto de las religiones, una idea considerada como profundamente reaccionaria por sus críticos, que argumentan, además, la gran dificultad de convertir la propuesta en ley, ya que para ello sería necesaria una enmienda constitucional.
El UDC argumenta que entre 130 y 160 centros culturales musulmanes y lugares de adoración en Suiza carecen de minarete. Actualmente sólo existen cuatro en el país, y se ha denegado el permiso de construcción de un quinto en Langenthal. Otro sexto permiso para un minarete en Berna ha sido concedido y posteriormente denegado.
El Gobierno se opone tajantemente a este aspecto del referéndum por considerar que la prohibición violaría los derechos humanos y los derechos civiles garantizados por la Constitución. Además, el Ejecutivo estima que la prohibición contribuiría a inflamar las relaciones entre cristianos y musulmanes, la mayoría de los cuales conviven en paz, y supondría un ejercicio de discriminación contra los islámicos.
En Suiza viven cerca de 400.000 musulmanes, que conforman la segunda religión más extendida del país. No hay apenas evidencias de extremismo islámico en Suiza, pese a lo cual un parlamentario de la UDC afirma sobre el minarete: «Los islámicos dicen que es meramente decorativo. No estoy de acuerdo, si (el primer ministro turco) Recep Tayyip Erdogan dice que "los minaretes son nuestras bayonetas", yo me lo creo».