Estoril
La XIX Cumbre Iberoamericana no consiguió consensuar ayer una posición común sobre Honduras por la división entre los países de la región sobre la legitimidad de los comicios del domingo, aunque respaldó un comunicado del país anfitrión.
El comunicado de la Presidencia portuguesa de la cumbre no valora, sin embargo, el proceso electoral en Honduras y sólo alude a su celebración. El reconocimiento o no de esos comicios y de su vencedor, el conservador Porfirio Lobo, fue el asunto que acaparó toda la atención de los debates en la cumbre.
Aunque los mandatarios trataron de hacer una declaración, los esfuerzos no prosperaron ante las divergencias existentes entre los países que no reconocen los comicios porque el presidente depuesto Manuel Zelaya no fue restituido previamente y los que, como Panamá y Colombia, reconocen los resultados.
La fórmula elegida finalmente para presentar el asunto al término de la cumbre fue un comunicado especial de la Presidencia lusa, que condena el golpe y apoya la restitución de Zelaya en el poder «hasta completar su período constitucional» .
Señala, asimismo, que los mandatarios iberoamericanos seguirán contribuyendo «activamente en la búsqueda de una solución que permita la apertura de un diálogo nacional en Honduras y en devolver el régimen democrático al pueblo hondureño».
En este sentido, el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, confió en que Lobo y Zelaya faciliten un nuevo acuerdo nacional en Honduras que fije plazos y procedimientos para restaurar el orden democrático y sin el que España no podrá reconocer un nuevo presidente.
La declaración obtuvo el visto bueno de los 22 países participantes, incluida la canciller del Gobierno depuesto, Patricia Rodas, quien denunció que no se pudo alcanzar el consenso por la postura de una «minoría de países», a los que no mencionó expresamente, que han «decidido comenzar un proceso de reconocer las elecciones en alianza con Washington, de quien tienen una profunda dependencia».