Zamboanga (Filipinas)
La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, declaró ayer la ley marcial en Maguindanao para desbaratar la rebelión urdida por el clan que mandó asesinar a 57 personas la semana pasada en esta provincia del sur del país.
Paralelamente, las tropas detuvieron al poderoso patriarca del clan familiar, Datu Andal Ampatuan, a uno de sus hijos y actual gobernador de la Región Autónoma Musulmana de Mindanao, Zaldi Ampatuan, así como a dos de sus hermanos y a cinco guardaespaldas implicados en la matanza cometida del 23 de noviembre en su feudo de Maguindanao.
Por primera vez desde que Filipinas recuperó la democracia en 1986 tras la dictadura de Ferdinand Marcos, Macapagal Arroyo suspendió las libertades civiles.
La declaración de la ley marcial cede al Ejército el control pleno de esta provincia en la que regía el estado de excepción decretado también por la presidenta a raíz de la matanza y que, entre otras facultades, autoriza a las tropas a efectuar detenciones e inspecciones sin necesidad de autorización de los jueces.
«Estamos en la capital de la provincia para anunciar la proclamación de la ley marcial. El Ejército asume el control de la capital y de todos sus municipios», dijo el jefe de la comandancia militar regional, teniente general Raimundo Ferrer.
La Constitución permite a la jefa del Estado mantener la ley marcial durante 60 días, si el Congreso no decide anularla antes de que expire el plazo, o bien, prolongarla.
La cesión del control de esta provincia al Ejército, fue adoptada después de que el Gobierno recibiera información de que el clan de los Ampatuan preparaba a su milicia para una rebelión en venganza por la detención de varios de sus miembros.
Ferrer, quien por ser el jefe militar de mayor rango asumió temporalmente el mando de la administración provincial, apuntó que el objetivo es detener a los responsables y autores de la matanza y buscar depósitos de armas.
El 23 de noviembre, un centenar de pistoleros comandados por los Ampatuan secuestró a unos 60 civiles cuando se dirigían a formalizar la candidatura a gobernador de Maguindanao de Ismail Mangudadatu, enemigo acérrimo de los Ampatuan.
Los militares descubrieron luego varias fosas comunes con 57 cadáveres, 30 de ellos periodistas locales, y entre los cuerpos se encontraban algunos mutilados, decapitados, y mujeres con señales de que fueron violadas antes de ser asesinadas.