Washington
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, tendió ayer una mano al presidente electo de Honduras, Porfirio Lobo, al reconocer que es el mejor posicionado para impulsar el regreso a la democracia a Honduras.
Los 34 países del Consejo Permanente de la OEA celebraron una sesión extraordinaria pero se limitaron a reiterar sus conocidas posturas, unos en contra y otros a favor de la vuelta del derrocado Manuel Zelaya al poder.
En la reunión, en la que estuvo presente Patricia Rodas, la canciller del depuesto presidente, las diferencias entre los países quedaron de nuevo patentes, pero Insulza dijo que, a pesar de que son «efectivas», no pueden ser resueltas en la OEA.
«Reconocer o no a otro gobierno como legitimo es prerrogativa de todo gobierno soberano y cada uno de nuestros estados tomará libremente su decisión al respecto», señaló.
Insulza recalcó que las elecciones hondureñas del pasado domingo se celebraron sin observadores de la OEA, ni de Naciones Unidas, ni de la Unión Europea, por lo que, dijo: «No es posible para nosotros entregar un veredicto definitivo» acerca de estos comicios.
No obstante, agregó, «parece evidente» que «no habrá obstáculos internos a la toma de posesión, el próximo 27 de enero» de Lobo. «Es ésa la realidad con que debemos contar y frente a ella deberán pronunciarse los países miembros», subrayó.