Washington
Estados Unidos no sabe dónde se esconde el líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, y reconoce que le perdió la pista «hace años», afirmó ayer el secretario de Defensa, Robert Gates, en una entrevista con la cadena de televisión «ABC». «No sabemos dónde está Bin Laden. Si lo supiéramos, iríamos a atraparlo», aseguró Gates.
El Gobierno norteamericano responsabiliza a Al Qaeda de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, que dejaron un saldo de 3.000 muertos. El 7 de octubre de ese mismo año invadió Afganistán, considerado entonces el santuario de la red terrorista, pero, desde entonces, no ha logrado capturar a Bin Laden, por cuya captura ofrece una recompensa de 50 millones de dólares.
Las autoridades de Washington creen que Bin Laden podría haber huido a Pakistán poco después de la invasión de Afganistán. Sin embargo, el Gobierno de Islamabad niega que se encuentre en su territorio, y la semana pasada un detenido aseguró que, a principios de este año, el líder de la organización terrorista estaba en suelo afgano.
El martes pasado, el presidente norteamericano, Barack Obama, anunció una nueva estrategia militar para Afganistán, que incluye el envío adicional de 30.000 soldados y el comienzo de la retirada en julio de 2011. Gates insistió ayer en que la fecha fijada por Obama no constituye una «estrategia de salida», como afirman los republicanos.
«No considero que esto sea una estrategia de salida, y trato de evitar el uso de esa frase... Ésta es una transición que ocurrirá y no es una fecha arbitraria», afirmó Gates.
«Obviamente la transición comenzará en las áreas de menor tensión en el país», señaló Gates. E insistió en que todo dependerá de las condiciones sobre el terreno.
Entre tanto, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, partió ayer de Estambul rumbo a Washington, donde se entrevistará con Obama, y reiteró que su país no aumentará su presencia militar en Afganistán. «El Ejército turco ya incrementó su número de tropas antes de que llegara esa demanda (de EE UU). Ya hacemos todo lo que podemos en Afganistán», aseguró.
Y el presidente afgano, Hamid Karzai, pidió «paciencia» a sus aliados internacionales y les exhortó a mantener su apoyo al Gobierno de Kabul si la seguridad sigue sin mejorar en el país en julio de 2011, una fecha que Karzai consideró meramente orientativa.