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Washington / Oviedo
El presidente de EE UU, Barack Obama, ha ordenado la adquisición de una prisión perteneciente al Estado de Illinois donde serán recluidos algunos de los presuntos terroristas detenidos ahora en Guantánamo, según informaron ayer diferentes medios de comunicación de EE UU.
El Centro Correccional Thomson se encuentra en un área rural cerca del río Misisipi, a unos 240 kilómetros al sur de Chicago, la ciudad en la que residió Obama durante años antes de acceder a la Casa Blanca.
La instalación albergará a presos federales y a no más de cien detenidos en el campo de internamiento de Guantánamo. El presidente ha ordenado cerrar el campo el próximo mes de enero, aunque ya ha admitido que se producirán retrasos en el cumplimiento de su orden por razones jurídicas y de reubicación de los presos que no puedan ser expulsados a terceros países. Obama ha indicado en diferentes ocasiones que el traslado de presos de Guantánamo a territorio de EE UU -duramente criticado por los republicanos como fuente de inseguridad- generará puestos de trabajo.
Por otra parte, un grupo de representantes demócratas, encabezado por el legislador Luis Gutiérrez, tenía previsto presentar anoche un proyecto de ley para una reforma integral del sistema migratorio de EE UU.
Gutiérrez, que a mediados de este año delineó los «principios» de ese plan reformista, presentará el proyecto acompañado de otros legisladores, líderes religiosos y cívicos. En un comunicado emitido la semana pasada al anunciar su proyecto, Gutiérrez explicó que lo hace cansado de la inacción del Congreso y de la Casa Blanca.
«Hemos esperado pacientemente a que el Congreso y nuestro presidente adopten una solución viable para nuestra crisis de inmigración. Se acabo el tiempo de esperar», dijo el legislador por Illinois.
Agregó Gutiérrez que con la presentación del proyecto de ley antes de la pausa navideña en las dos cámaras del Congreso «no habrá excusas para la inacción en el Año Nuevo». Según Gutiérrez, la iniciativa es fruto de «meses de colaboración» con activistas de grupos defensores de los inmigrantes, sindicatos y líderes del Congreso.
En las últimas semanas, la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, ha reiterado el compromiso del Gobierno de reformar el sistema migratorio para que los doce millones de indocumentados que se estima están presentes en EE UU salgan de la sombra y contribuyan a la economía.