Washington / Oviedo
En la querella criminal presentada anoche por las autoridades de EE UU contra el terrorista nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab se confirma que portaba adherido al cuerpo un artefacto explosivo, que trató de activar mezclando los productos que llevaba, en polvo y en líquido, con una jeringuilla, que fue encontrada en su asiento.
Para ello, según los testimonios tomados a los testigos, el sospechoso se encerró en el baño de la cabina de pasajeros durante unos veinte minutos, y al salir se excusó diciendo que estaba indispuesto.
Cuando salió del baño portaba una manta que cubría el artefacto. Tras sentarse, comenzaron a oírse pequeñas explosiones y posteriormente se produjeron algunas llamas, que los pasajeros trataron de sofocar.
Los testimonios también apuntan a que el sospechoso estaba «lúcido y tranquilo en todo momento». Cuando una azafata le preguntó qué tenía escondido, le dijo directamente que se trataba de un artefacto explosivo.
Las declaraciones que ha tomado el FBI coinciden con los testimonios que han dado los pasajeros entrevistados por los medios, y que han relatado cómo se vieron alertados por las pequeñas explosiones, el humo y las llamaradas, que provocaron al sospechoso heridas de segundo y tercer grado.
Algunos pasajeros, con ayuda de la tripulación, se abalanzaron sobre el sospechoso, le arrebataron el artefacto, le redujeron y le maniataron en un asiento de la primera fila hasta que el vuelo, que llevaba a 278 pasajeros, pudo tomar tierra en Detroit y ser puesto en manos de las autoridades.
La crisis abierta por el fallido atentado terrorista ha sido seguida desde Hawai, donde se encuentra de vacaciones navideñas, por el presidente Obama. El presidente estadounidense fue informado minuto a minutos de las investigaciones por sus asesores.