Londres
El Gobierno británico, varias ONG y familiares intentaban ayer «in extremis» salvar a un ciudadano del Reino Unido con problemas mentales que está condenado a muerte en China por tráfico de droga.
Akmal Shaikh, de 50 años y oriundo del Kentish Town (norte de Londres), será ejecutado hoy si nadie lo remedia, tras perder un recurso de apelación contra su condena.
Sally Rowen, directora de asuntos legales de Reprieve, no pierde la esperanza de que las autoridades chinas cambien de parecer, pues, según ella, en el pasado concedieron el indulto, en casos similares, «justo en el último minuto». «No hay razón para pensar que eso no puede suceder en este caso», agregó la representante de Reprieve.
La ONG sostiene que la Justicia china no tuvo en cuenta que Shaikh, detenido en 2007 en Urumqi (noroeste del país) en posesión de 4 kilos de heroína, aunque ha negado tener conocimiento de ese alijo, padece trastorno bipolar.