EFE
Saná / Oviedo,
Agencias / E. F.
Crece la alerta internacional ante la renovada amenaza de Al Qaeda, plasmada en el fallido atentado aéreo del pasado 26 de diciembre en Detroit (EE UU). Alemania, Francia y Japón siguieron ayer el ejemplo de EE UU y el Reino Unido, y anunciaron la clausura temporal o parcial de sus embajadas en Yemen -el país donde habría sido adiestrado el terrorista de Detroit-, por temor a atentados contra las sedes diplomáticas.
La Embajada de España en Saná, capital de Yemen, mantuvo las restricciones de acceso impuestas el domingo por motivos de seguridad, aunque continuó sus actividades. La legación de Italia cerró sus puertas al público, aunque, según fuentes oficiales de Roma, se mantuvo plenamente operativa. Yemen se ha convertido desde el atentado de Detroit en el principal foco de atención en la lucha contra el terrorismo islámico, desplazando a Afganistán, Pakistán o Irak.
La legación de Alemania argumentó el cierre de su sección consular por «motivos de seguridad». Desde París, el Ministerio de Exteriores galo confirmó la clausura al público de la legación francesa e indicó que sus ciudadanos han recibido instrucciones para restringir al máximo sus movimientos.
La BBC informó ayer de que la verdadera causa del cierre de las embajadas sería que las fuerzas de seguridad yemeníes han perdido la pista de seis camiones cargados de armas y explosivos.
La secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, afirmó, entre tanto, que la situación en Yemen se ha convertido en una amenaza para la estabilidad regional y para la global. «Consideramos que hay implicaciones globales, tanto por la guerra (civil) en Yemen como por las iniciativas de Al Qaeda en Yemen para utilizarlo como base para ataques terroristas lejos de la región», afirmó Clinton tras entrevistarse con el primer ministro qatarí, Hamad bin Jasim bin Jabir al Thani.
Yemen, un Estado fallido y el más pobre de los países de la península Arábiga, vive una guerra entre el Gobierno y los rebeldes chiítas, que han llegado a apoderarse de territorios de la vecina Arabia Saudí. Además, es un territorio con fuerte implicación de la red terrorista Al Qaeda (sunita) desde la década de 1990. De hecho, fue uno de los primeros territorios bombardeados por EE UU tras los atentados del 11-S, en paralelo con la guerra de Afganistán.
El ministro de Exteriores yemení, Abu Bakr al Qirbi, desmintió ayer que su Gobierno haya alcanzado un acuerdo con EE UU para permitir a aviones militares estadounidenses tripulados o no tripulados entrar en el espacio aéreo del país y bombardear objetivos de Al Qaeda. Al Qirbi subrayó que tampoco está previsto firmar tal acuerdo en el futuro, ni siquiera limitándolo al empleo de misiles teledirigidos.
Al Qirbi añadió que el hecho de que el nigeriano autor del fallido atentado de Detroit haya vivido meses en Yemen supone que Al Qaeda está presente en el país, pero matizó que se trata de una organización mucho más grande con numerosos vínculos internacionales. Yemen desea que la comunidad internacional redoble su ayuda militar al Gobierno, pero recela de una intervención extranjera, que incrementaría las simpatías hacia Al Qaeda.