EFE
Oviedo, E. F. / Agencias
El presidente de EE UU, Barack Obama, anunció ayer cambios en los sistemas de trabajo de los servicios de inteligencia de EE UU en respuesta a los fallos que permitieron el frustrado atentado de Detroit el día de Navidad. Obama, su asesor en antiterrorismo, John Brennan, y la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, presentaron anoche en la Casa Blanca el informe preliminar sobre las circunstancias que condujeron al atentado y anunciaron varias medidas para mejorar la seguridad de EE UU.
En un alocución televisada, Obama admitió su responsabilidad e identificó tres grandes fallos de los servicios de inteligencia: no haber detectado que Al Qaeda de Yemen planeaba atacar EE UU, no haber sido capaces de relacionar datos que hubieran sacado a la luz esa intención y no haber colocado al terrorista en la lista de personas con prohibición de volar a EE UU.
Para hacer frente a lo que consideró «intolerables» fallos de seguridad, Obama anunció una serie de cambios en los modos de trabajo de las agencias de inteligencia, aunque no dio indicios de que se disponga a cortar cabezas. Básicamente, serán cuatro las claves de la reforma: asignar responsabilidades específicas para seguir pistas de tramas terroristas y desmontarlas, distribuir la información de inteligencia con mayor rapidez y eficacia, reforzar los análisis de inteligencia y ampliar los criterios para incluir nombres en las listas de prohibición de volar.
Horas antes de que Obama explicara sus planes, el diario «Los Angeles Times» informó de que EE UU detectó los supuestos vínculos extremistas del sospechoso tarde, cuando éste estaba ya a bordo del avión, por lo que sólo le cabía interrogarlo cuando tomase tierra en Detroit.
Por otra parte, uno de cada cinco de los internos del campo de Guantánamo que han sido puestos en libertad ha regresado a la lucha armada o se dispone a retomar las armas, según datos de informes del Pentágono que trascendieron ayer.
Según admitió horas después en rueda de prensa un portavoz del Departamento de Defensa, la reincidencia de los liberados de Guantánamo ha aumentado. Aunque no dio cifras, Morrell indicó que los funcionarios del Pentágono esperan dar a conocer pronto un informe sobre la situación. A comienzos de 2009 la reincidencia era del 11 por ciento y en mayo aumentó a un 14 por ciento. En Guantánamo quedan aún unos 200 internos, de los que 91 son yemeníes.
Mientras, continúan conociéndose detalles de la gestación del fallido atentado de Detroit. Según las autoridades yemeníes, el terrorista, el nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab, fue reclutado por Al Qaeda en Londres y se reunió en Yemen con el clérigo radical estadounidense Anwar al Awlaki. Abdulmutallab, hijo de un importante banquero nigeriano, estudió Ingeniería en el University College de Londres entre 2005 y 2008.
El clérigo radical Anwar al Awlaki se ha vinculado con el militar estadounidense de origen árabe autor de la matanza de trece personas en la base de Ford Hood, en Texas, el pasado noviembre. El mes pasado se había informado precisamente de su muerte en un bombardeo contra milicianos de Al Qaeda, pero algunas fuentes aseguran que está vivo.
El ministro de Exteriores yemení, Abubakr al Qirbi, declaró a la CNN que la lucha contra Al Qaeda es «la prioridad y la responsabilidad» de las fuerzas de seguridad y del Ejército yemení. Preguntado sobre si aceptaría una intervención directa de Estados Unidos, dijo «no, no creo. Además, EE UU ha aprendido de Afganistán e Irak, y de otros lugares, que la intervención directa puede suponer una autoderrota», añadió.