Pekín / Oviedo
El gigante de Internet Google amenazó ayer con cerrar sus operaciones en China después de sufrir un ciberataque proveniente del país asiático dirigido a cuentas de correo electrónico de disidentes y activistas pro derechos humanos estadounidenses y europeos. Así lo informó ayer David Drummond, jefe de la división legal de la empresa, en un blog de la compañía.
Google ha decidido replantearse su estrategia en China, donde están presentes desde hace cuatro años, al entender que no se están cumpliendo los objetivos con los que se implantó en el país y que le llevaron a transigir con la censura gubernamental, a pesar de que este cambio de rumbo pudiese suponer su salida del país. Se trató, según la compañía, de una controvertida apuesta realizada «con la creencia de los beneficios que supondría un mayor acceso a información para el pueblo chino».
«Compartimos esta información sobre los ataques con una amplia audiencia no solo por las implicaciones de seguridad y derechos humanos, sino también porque esta información va al corazón de un debate global mayor sobre libertad de expresión», comentó Drummond.
Por su parte, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, aseguró que las denuncias presentadas por Google requieren explicaciones por parte de Pekín. «Nos hemos reunido con Google a raíz de estas denuncias, que abren importantes preocupaciones y preguntas», afirmó Clinton.
Los últimos ataques registrados a mediados de diciembre, con origen en China, consiguieron abrir una brecha en la infraestructura de Google y tuvieron como consecuencia el robo de propiedad intelectual de la empresa y el acceso a cuentas de correo electrónico de activistas pro derechos humanos chinos, lo que, según la empresa, «era el objetivo prioritario de los atacantes».
Drummond manifestó que los «hackers» intervinieron, además, los sistemas de una veintena de grandes empresas, lo que llevó a la puesta en marcha de una investigación. Esta investigación desveló que se estaban produciendo, además, accesos sistemáticos a cuentas de docenas de defensores estadounidenses y europeos de los derechos humanos en China. Los ataques se hicieron a través de diferentes programas informáticos de espionaje y robo de identidad.
«Hemos decidido que no queremos continuar con la censura de nuestros resultados en Google.cn y durante las próximas semanas discutiremos con el Gobierno chino las bases para que podamos operar con un motor de búsqueda sin filtros y dentro de la ley», destacó.
Drummond admitió, finalmente, que si este planteamiento no es aceptado, podría llevar al cierre de Google.cn y de las oficinas en el país asiático de la empresa californiana, que daría así por terminada su aventura china.