AGENCIAS/
Los primeros ciudadanos españoles repatriados de Haití se mostraron emocionados a su llegada a la Base Aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid) y se consideraron unos afortunados por poder encontrarse con sus familiares, tras describir la situación vivida durante y después del terremoto a los periodistas.
El avión en el que viajan 26 españoles evacuados de la capital haitiana de Puerto Príncipe, tres portugueses, un polaco y un haitiano casado con una española aterrizó hoy poco antes de las 13.30 horas en Torrejón de Ardoz.
Los evacuados bajaron poco a poco y tapados con mantas de la aeronave y fueron recibidos por el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, que los esperaban a pie de pista, en la escalerilla del avión.
"Han sido dos días de temblores, oyendo por la noche que se caían casas y la gente gritando por los muertos", relataba María del Mar que subrayó que la situación había sido "dura" sobre todo para su hijo, ya que su padre, trabajador en la embajada española, no aparecía. "Se le cayó la oficina encima, vino andando desde la embajada", recordó.
En la misma situación que el marido de María del Mar se encontró otra cooperante, Carolina del Campo que, con su hija en brazos, aseguró que la oficina se le "cayó encima", pero pudo salir "rápido".
Esta ciudadana española también mostró preocupación por la situación de su hija, de las que comentó que se encuentran en estado de "shock", ya que la vieron "toda ensangrentada y llena de polvo". Además, en las horas posteriores al seísmo, siguieron sufriendo réplicas del terremoto, lo que hacía aumentar el nerviosismo.
En este sentido, María del Mar opinó que son "unos afortunados" porque pudieron estar "en el jardín de casa con más vecinos". Una vivienda que, según subrayó, no saben si podrán mantener al volver al país caribeño, ya que se temía que fuera saqueada.
Minutos antes de llegar el vuelo en el que venía su hija, María, nerviosa y a la vez aliviada, relató que, después de muchas horas de espera, recibió ayer la llamada de su hija. "Estaba ahogaita, pero cuando escuche a mi nieta que me llamaba...", recordaba sin poder acabar la frase.
Entre los evacuados había un total de cuatro niños, a los que el ministro saludó afectuosamente y un hombre que tuvo que salir en una silla de ruedas empujado por personal sanitario por las heridas que le provocó el seísmo en una pierna.