Oviedo, Luis MUÑIZ / Efe
El candidato de Coalición por el Cambio, el empresario descendiente de asturianos Sebastián Piñera, será el nuevo presidente de Chile a partir del próximo 11 de marzo. Y lo será sin contar con mayoría en las cámaras del Congreso. Quizá por ello, pocas horas después de saberse ganador Piñera compareció junto al aspirante de la Concertación, el derrotado Eduardo Frei, llamó a la unidad y el diálogo y prometió mantener el legado de la izquierda.
Piñera, uno de los hombres más ricos del país, recuperó el poder para la derecha chilena, que no lo alcanzaba por las urnas desde 1958, al vencer al aspirante del centro izquierda en la segunda vuelta de las presidenciales del domingo, en las que cosechó un 51,60 por ciento de los votos, frente a los 48,39 del ex presidente Frei.
Frei y Piñera comparecieron ante la prensa con sus esposas, se abrazaron efusivamente y el segundo lanzó un mensaje inequívoco en pro del diálogo. «Quiero acoger y revivir lo que fue la democracia de los acuerdos que nos tocó vivir e interpretar juntos cuando fuimos senadores», dijo Piñera al recordar el período en que ambos coincidieron en el Congreso, a principios de los años noventa, tras el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
«Nuestro país necesita hoy más que nunca unidad», destacó el presidente electo. Y añadió: «Para tener un buen país necesitamos no sólo un buen Gobierno, también necesitamos una buena oposición. Estoy seguro de que vamos a tener una oposición leal, constructiva, que va a fiscalizar con rigor».
Frei, que reconoció muy pronto su derrota, admitió que Piñera «abre nuevas expectativas para muchos chilenos» y le deseó «pleno éxito». A cambio, Piñera agradeció a la Concertación «lo mucho bueno que hizo por Chile durante los últimos veinte años» y aseguró que será un presidente «de unidad nacional», que gobernará «para todos los chilenos». «Pero con un compromiso y cariño muy especial para los más pobres y la clase media de nuestro país», matizó.
Piñera comenzó ayer mismo a preparar su Gobierno, para el que no cuenta con mayoría parlamentaria. Sus prioridades son crear un millón de empleos, mejorar la administración de la justicia, perfeccionar las políticas educativas, de vivienda y salud e incrementar el crecimiento económico, entre otros.
Esa tarea, según los analistas, es complicada, ya que el Gobierno de Piñera no tendrá mayoría en el Parlamento, lo que le obligará a buscar acuerdos con la oposición para llevar adelante sus proyectos. Tras los comicios legislativos de diciembre, la Concertación tendrá 19 escaños frente a 16 en el Senado, mientras en la Cámara de Diputados la derecha dispondrá de 58 escaños, por 54 de la Concertación. Pero habrá también tres comunistas, tres del Partido Regionalista y dos independientes que serán claves para negociar proyectos.
Piñera se ha propuesto retomar la llamada «política de los acuerdos», que la Concertación y la derecha mantuvieron en los años noventa. Según los expertos, para recuperarla será clave la capacidad negociadora que exhiba el Ejecutivo de Piñera, principalmente de quien ocupe el Ministerio de la Presidencia, que es el que hace de enlace entre el Ejecutivo y el Legislativo.
Fuentes de la coalición derechista mencionan como posible titular al economista Cristian Larroulet, quien ayer declaraba que el Gobierno de Piñera «no será de derecha».
Piñera aseguró que hará un Gobierno «con los mejores, los más preparados, los más honestos y con mayor vocación de servicio público», y no excluyó que integre en él a políticos independientes «y quizá de la Concertación». Coalición por el Cambio está constituida, además de por la Renovación Nacional fundada por Piñera, por la pinochetista Unión Demócrata Independiente (UDI).