Roma
El Senado italiano aprobó ayer la ley que acorta la duración de los procesos y que supondrá la suspensión de los dos juicios que tiene pendientes el jefe del Gobierno, Silvio Berlusconi. El Ejecutivo presentó a marchas forzadas esta ley, que, tras su paso por el Senado, llegará la próxima semana para su aprobación final a la Cámara de los Diputados, donde Berlusconi cuenta también con mayoría absoluta.
La discusión de la ley, que se aprobó por 163 votos a favor, 30 en contra y dos abstenciones, se produjo en medio de acusaciones recíprocas entre los representantes de la mayoría y la oposición.
La norma, conocida en el país como «proceso breve», supondrá que los juicios relativos a delitos cometidos hasta mayo de 2006 y castigados con una pena inferior a diez años de reclusión no podrán durar más de tres años en primera instancia, dos años en apelación y un año y medio en su paso por el Supremo.
La ley incluye también, entre otros puntos, que en caso de delitos de mafia o terrorismo se amplía a cinco años en primera instancia, tres en apelación y dos en Supremo.
El Gobierno defiende esta norma al considerar que pondrá fin a los eternos procesos que se celebran en Italia, pero la oposición denuncia que se trata de una ley con el único objetivo de salvar a Berlusconi.
Berlusconi defendió la reforma de la justicia que promueve su Gobierno y que permitirá suspender sus dos procesos pendientes, casos que, según él, no juzgan tribunales, sino «pelotones de ejecución».
El mandatario no cree que la nueva ley tenga elementos que puedan llevar a derogarlo, como ocurrió en octubre con la ley de inmunidad. «No lo creo: Europa nos pide tiempos claros en los procesos y la Constitución nos dice que los procesos deben tener tiempos razonables», afirmó. Y añadió: «Quien es llamado a participar dentro de la corriente infernal de un proceso en Italia sabe bien el desastre que es su duración para su vida y su familia».