Oviedo, E. FUENTES
El presidente de EE UU, Barack Obama, ha dado dos respuestas en 24 horas a la pérdida de la mayoría cualificada en el Senado tras la derrota de la candidata demócrata en las elecciones del martes para cubrir el escaño vacante por la muerte del senador Edward Kennedy.
Obama admitió el miércoles por la noche, en una entrevista televisiva, la parte de culpa que le corresponde a la Casa Blanca por el fiasco de Massachusetts, donde el candidato republicano, el oscuro ex modelo Scott Brown, se hizo con un escaño que había estado en manos de la familia Kennedy durante más de medio siglo.
En la entrevista, el inquilino de la Casa Blanca aseguró que la ciudadanía se ha mostrado descontenta con «el ritmo del cambio» y añadió que él también tiene esa frustración. De este modo, Obama dio a entender que imprimirá más velocidad a las reformas, aunque esta voluntad expresada chocará sin duda con la nueva situación legislativa. Al no tener los «mágicos» 60 escaños en el Senado, Obama no podrá impedir el obstruccionismo republicano y, previsiblemente, se verá obligado a pactar mucho más que hasta ahora.
Una contradicción que en otro momento de la entrevista se convirtió en ambigüedad calculada: «Perdimos el sentido directo del contacto con los estadounidenses sobre sus valores esenciales», dijo un Obama al que las encuestas acusan de intervencionista, sobre todo a cuenta de esa reforma sanitaria destinada a dar cobertura a 40 millones de estadounidenses pero que, ayer, en un promedio de encuestas era denostada por un 49,7% de estadounidenses. Obama concluyó que el rechazo a las políticas de Washington que le aupó a la presidencia hace un año es el mismo que, ahora, hizo a los demócratas perder el escaño de Kennedy.
La segunda parte de la respuesta de Obama llegó ayer por la tarde, cuando en Washington aún era por la mañana. Obama, muy acusado en las encuestas de prestar más atención a la banca que al ciudadano de a pie, relanzó sus planes de reforma del sistema financiero con una propuesta destinada a limitar tanto el tamaño de los bancos y otras instituciones financieras como sus actividades de alto riesgo, que están en el origen de la crisis actual.
El Presidente puso de manifiesto que aunque es cierto que el sistema financiero se ha fortalecido en el último año, no ha experimentado cambios normativos y opera con las mismas premisas que le llevaron al estado de colapso.
Obama, que la pasada semana anunció una tasa para que las entidades financieras devuelvan el dinero público que les ha permitido salir de la crisis, criticó los elevados beneficios obtenidos por bancos que, simultánemente, restringen el crédito a las empresas. «Ese tipo de irresponsabilidad vuelve evidente que la reforma es necesaria», sentenció.
Mientras, el futuro de la reforma sanitaria sigue en el aire. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nanci Pelosi, anunció que, tal y como está, los demócratas no votarán el proyecto aprobado por el Senado, una de las salidas posibles para sacar adelante la reforma sin tener que volver a votar en el Senado, donde Obama ya no tiene la mayoría necesaria.