Lne.es » Internacional
    Noticia siguiente 

Obama se mueve en una semana de pesadilla

El presidente acentúa su discurso populista tras perder la mayoría en el Senado, recupera a su estratega de campaña e impulsa soluciones a la deuda pública

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
Obama regresa a la Casa Blanca, el viernes, procedente de Ohio.
Obama regresa a la Casa Blanca, el viernes, procedente de Ohio. reuters

Oviedo, Eugenio FUENTES

La situación política del presidente de EE UU, Barack Obama, ha dado un giro hacia la pesadilla en el transcurso de la semana que hoy se acaba. Obama no empezó del todo bien, pues los balances de su primer año pusieron el acento en la creciente desafección de las encuestas y fueron ocasión inmejorable para que sus oponentes -de izquierda y de derecha- sacaran a primer plano, los unos, su letanía de quejas por incumplimiento y, los otros, su batería de acusaciones contra el que consideran un peligroso socialista sectario.

En conjunto, los balances más desapasionados del primer aniversario daban a Obama un aprobado sin nota, pero, en líneas generales, resaltaban las dificultades de poner en marcha un programa reformista, desmontar la herencia autoritaria de Bush y luchar contra la crisis económica al mismo tiempo.

Muchos analistas hicieron hincapié en que un año es un plazo muy corto para el complejo empeño de Obama, aunque sin por ello ocultar el enfado de casi la mitad de la población por la insistencia de la Casa Blanca en llevar adelante las reformas en lugar de concentrarse exclusivamente en crear empleo, empleo y más empleo. «Es el paro, idiota», repitieron no pocos plumillas, parafraseando la ironía con la que Clinton despachó a Bush padre en 1992.

Consciente de que el horno no estaba para alegrías, los asesores del presidente no prepararon ningún acto especial para celebrar el aniversario, al que Obama llegó con un 49,9% de apoyo medio en la docena de grandes encuestas periódicas de EE UU. Mucho menos que el 63,3% con el que inició su mandato, pero bastante mejor que el 47,6% de una semana atrás.

Y menos mal que no había celebraciones, porque Obama recibió su regalo de aniversario en los primeros minutos del pasado miércoles, día 20: el escaño de senador por Massachusetts que durante más de medio siglo había sido de los Kennedy pasó a los republicanos. Y con él, la capacidad de obstaculizar todas las grandes iniciativas legislativas de Obama, eternizando su discusión -el famoso filibusterismo-, o rechazándolas en votación. Los demócratas han perdido el mágico listón de los 60 senadores y sus principales proyectos -la reforma sanitaria, pero también la financiera, la educativa o la energética- quedan, por el momento, en el limbo.

Lo que es peor, el pánico cundió entre los congresistas demócratas que en noviembre se examinan en las urnas: todos los representantes y un tercio de los senadores. «Era el paro, idiota» fue su grito. La perspectiva de una debacle demócrata en las elecciones de mitad de mandato cobró cuerpo en el legislativo. Los republicanos, por su parte, empezaron a paladear los resultados de su acoso y derribo a Obama por cuenta de una reforma sanitaria que, ayer, sábado, era rechazada en las encuestas por el 50,4% de la población.

¿Cómo ha reaccionado Obama a la pesadilla? Una imagen y una frase resumen la parte más visible de su respuesta. La imagen le muestra sin corbata -por primera vez en un acto público desde su elección- en un encuentro con ciudadanos en Ohio. En la cita, el presidente arremetió contra los lobistas de Washington, como hizo ayer de nuevo en su mensaje semanal sabatino. Contra los intereses creados a los que había prometido doblegar para luego, según muchos, olvidar su promesa.

Estos ataques habían alcanzado su cénit el jueves. Ese día, rodeado de toda, toda su plana mayor económica, Obama lanzó una muy razonable propuesta de reforma de la banca -mal acogida por las bolsas y bastante aplaudida por los gobiernos europeos- que remató con un improperio: «Si esos tipos quieren pelea, yo quiero pelearme contra ellos», o sea, el «si quieren pelea, la tendrán» que ha reflejado la prensa española, pero con un mayor énfasis en el yo, mi, me, conmigo. En resumen, la estrategia de Obama para evitar la debacle de noviembre, que ahora es su primer objetivo, incluye radicalizar su discurso populista y, para ello, nada mejor que la banca.

Pero sólo con palabras no se gana una elección. Así que Obama ya ha empezado a mover sus peones y en, primer lugar, anoche mismo recuperó a David Plouffe, su manager de campaña, como asesor con amplios poderes encargado de supervisar la preparación de las elecciones de noviembre y de estrechar la coordinación entre la Casa Blanca y los demócratas. No fue su último movimiento: al filo de la medianoche llamó a los senadores a respaldar una comisión bipartidista para estudiar soluciones a la rampante deuda pública. Obama se mueve.

COMPARTIR
 
  HEMEROTECA

HACE 25 Y 50 AÑOS

Portadas La Nueva España

Portadas de La Nueva España

Las portadas de hoy de La Nueva España hace 25 y 50 años

      CONÓZCANOS:   CONTACTO |  LA NUEVA ESPAÑA |  CLUB PRENSA ASTURIANA |  PUNTOS DE VENTA |  PROMOCIONES      PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS| CONTRATAR   
Lne.es y La Nueva España son productos de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de La Nueva España. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.


  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad