Caracas / Oviedo
La tensión creciente que vive Venezuela en los últimos días a raíz del cierre de varias emisoras privadas de televisión, entre ellas la RCTV, se ha cobrados sus dos primeras víctimas mortales: un estudiante de 28 años y un joven de 15 años que perdieron la vida a tiros en disturbios protagonizados en las últimas horas por jóvenes opositores y oficialistas enfrentados.
El estudiante murió ayer (en la madrugada local) en la ciudad de Mérida, del estado homónimo situado al oeste del país, y fue identificado como Marcos Rosales, dirigente del partido opositor Un Nuevo Tiempo (UNT), quien recibió tres impactos de bala cuando un grupo de desconocidos atacó por sorpresa a los manifestantes.
Los hechos ocurrieron después de la medianoche, informó la cadena Globovisión. Horas antes se había informado de la muerte de Yorsinis Carrillo Torres, de 15 años, militante del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), quien recibió un disparo en el pecho mientras participaba en una marcha de apoyo al Gobierno.
El ministro del Interior y Justicia, Tareck El Aissami, definió el suceso como una «emboscada» y lo atribuyó a la «oposición irracional», aunque inicialmente los agresores fueron identificados como «desconocidos».
Las principales calles de Mérida -considerada la ciudad estudiantil de Venezuela- estuvieron sumergidas en la violencia hasta pasada la medianoche por los múltiples enfrentamientos entre estudiantes de la oposición y del chavismo, en los que tuvieron especial protagonismo los cuerpos de seguridad del Estado. Tanques del Ejército venezolano tomaron varias zonas de esta turística ciudad ante los incesantes disturbios, que dejaron unos 33 heridos.
Cientos de personas cortaron las principales calles y avenidas incendiando neumáticos e incluso algunos coches. Pese a estos hechos violentos, los líderes estudiantiles anunciaron ayer que continuarían con las manifestaciones en todo el país para repudiar la decisión del Gobierno de cerrar RCTV Internacional, cadena con más de 50 años de funcionamiento, que ha sido clausurada tras cambiar el Ejecutivo su estatus internacional por uno nacional, lo que le obliga a transmitir mensajes del presidente Chávez, a lo que se ha negado.
Dirigentes del PSUV de Chávez pidieron ayer prisión para el director de la emisora, Marcel Granier, a quien culpan de las manifestaciones callejeras que han causado la muerte de los dos jóvenes.
«Él es el gran responsable. Granier se coloca una vez más al margen de la legalidad y pretende desestabilizar» al Gobierno valiéndose de jóvenes «utilizados como carne de cañón», por lo que «hago una llamada a los accionistas y trabajadores de RCTV para que no permitan que este señor los lleve al desastre», explicó la diputada y dirigente chavista Desireé Santos.
Por su parte, Robert Serra, dirigente de las Juventudes del chavismo, aseguró que Granier como otros dirigentes de la oposición practican lo que llamó «la necropolítica».