Londres
La Conferencia de Londres sobre Afganistán fijó ayer el rumbo para la devolución a las autoridades afganas del control de la seguridad en el país y para abrir un proceso de reconciliación nacional que no excluye a los talibanes. La seguridad de las primeras provincias será devuelta este mismo año.
Durante seis horas, representantes de 60 naciones se reunieron en Lancaster House, un palacete de Londres, para tratar de ofrecer una imagen de consenso internacional en torno a la necesidad de que Kabul recupere progresivamente el control del país.
No se usó la palabra retirada para hablar del futuro de las tropas desplegadas en el país desde 2001, pero sí de plazos para que el Ejército y la Policía de Afganistán se hagan cargo de la seguridad en varias provincias del país.
El ministro británico de Exteriores, David Miliband, dijo que si las condiciones lo permiten, la transferencia del control de la seguridad «será una realidad en algunas provincias a finales de este año, en el 50 por ciento de Afganistán dentro de tres años y en la totalidad del país dentro de cinco años».
El escenario futuro dependerá del éxito de la misión militar internacional, que aumentará en los próximos meses hasta los 134.000 efectivos extranjeros con el objetivo de debilitar la resistencia talibán y desequilibrar la balanza.
El primer ministro británico y anfitrión de la cita, Gordon Brown, manifestó que en el terreno militar la situación puede «cambiar de tendencia» a mediados de 2010 y que a partir de ahí «el proceso de entregar distrito por distrito empezará a final de año».
Este proceso irá acompañado por un programa de reconciliación nacional, con el establecimiento de un fondo internacional que compensará económicamente a aquellos combatientes talibanes que renuncien expresamente a la violencia y a sus vínculos con Al Qaeda.
Miliband anunció que durante la conferencia se comprometieron un total de 140 millones de dólares para el primer año de funcionamiento del Fondo de Reinserción. El Ministro negó que el espíritu de este fondo sea «comprar» a los talibán.
España contribuirá con 10 millones al fondo para reinsertar talibanes. Asimismo, el Gobierno confirmó en Londres el envío de 510 soldados más a Afganistán.