Londres
El primer ministro británico, Gordon Brown, se propone seguir al frente de los laboristas tras las próximas elecciones, previstas para el 6 de mayo, a menos que los conservadores lo vapuleen en las urnas.
Según informó ayer «The Times», Brown ha justificado a sus íntimos estas ambiciones señalando que sus enemigos dentro del laborismo están demasiado divididos como para echarle.
Brown cree que «si las elecciones de mayo no son concluyentes y si hay posibilidades de unos segundos comicios, los laboristas no deberían sumirse inmediatamente en una sucia batalla en torno al liderazgo del partido», dijo al diario una fuente laborista.
Un empate electoral o una victoria mínima de los conservadores podría resultar en la convocatoria por Cameron de unas segundas elecciones, en cuyo caso no tendría mucho sentido que los laboristas cambiasen de cabeza de cartel. Los últimos sondeos pronostican que ningún partido logrará mayoría absoluta.