Washington / Oviedo
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presentará hoy los presupuestos federales para el año fiscal 2011, que incluirán la congelación de varios programas para atajar el galopante déficit del país. El sábado Obama anunció en un comunicado un centenar largo de recortes con los que espera ahorrar 20.000 millones de dólares este mismo año.
Obama dijo el miércoles en su primer discurso del estado de la Unión que está preparado para congelar el gasto gubernamental durante tres años. Adelantó que esos recortes no afectarán a los programas de seguridad nacional, la cobertura médica para ancianos y personas pobres y la Seguridad Social, pero sí a «todos los otros programas discrecionales».
Así las cosas, la NASA tendrá que suspender algunos programas como el «Constellation», con el que Estados Unidos planeaba volver a hacer un viaje tripulado a la Luna.
El director de Comunicación de la Casa Blanca, Dan Pfeiffer, recordó que el año pasado Obama propuso recortar o retirar 121 programas para ahorrar aproximadamente 17.000 millones de dólares al año, aunque el Congreso sólo aprobó una reducción de los planes que permitió un ahorro de 6.800 millones, el 60% de la propuesta.
No está claro, sin embargo, que los recortes que preparan Obama y su equipo económico tengan un impacto sustancial sobre un déficit presupuestario que alcanza ya los 1,4 billones de dólares.
El diario «The Wall Street Journal» adelantaba días atrás que la citada congelación de gastos durante un período de tres años implicaría ahorros de 447.000 millones de dólares, equivalente al 17 por ciento del presupuesto federal. Según el «Journal», esos ahorros quedarán probablemente neutralizados por el aumento del gasto en aquellos apartados discrecionales que Obama planea mantener intactos.
Otro diario neoyorquino, «The New York Times», cifró en 3,8 billones de dólares (2,7 billones de euros) el presupuesto que Obama presentará hoy.
Mientras, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo ayer en un programa de la CNN que el plan del presidente estadounidense para fomentar la creación de empleo podría tener un coste de unos 100.000 millones de dólares.