Islamabad / Kabul
Al menos ocho personas, tres de ellas marines (infantes de Marina) de EE UU, fallecieron ayer y decenas quedaron heridas en un atentado contra una escuela para niñas que una delegación estadounidense acudió a inaugurar en el noroeste de Pakistán, según distintas fuentes oficiales.
Oficialmente, EE UU no tiene soldados desplegados en Pakistán por lo que un portavoz militar explicó a la agencia «Efe» que los militares muertos se encontraban en el país para entrenar a los miembros del cuerpo fronterizo, versión corroborada poco después por la Embajada de EE UU en un comunicado.
Aunque la Policía paquistaní admitió desde el principio la presencia de extranjeros entre los fallecidos, durante horas evitó concretar tanto la nacionalidad como su estatus en el país. De esta manera, los medios se lanzaron de una versión a otra: primero corresponsales, luego trabajadores humanitarios de nacionalidad indeterminada y, finalmente, cooperantes de EE UU, hasta que se admitió que se trataba de soldados.
El movimiento Tehrik-e-Taliban Pakistán (TTP), que aglutina a diversas facciones talibanes paquistaníes, reivindicó el atentado y aseguró que los estadounidenses muertos pertenecían a la empresa de seguridad privada Blackwater, según los medios paquistaníes.
La posible presencia de fuerzas militares estadounidenses en Pakistán ha sido objeto de numerosas suspicacias y controversias durante los últimos meses. Una parte importante de la opinión pública paquistaní considera que la guerra contra la insurgencia talibán en la que se ha enfrascado el Ejército paquistaní en el cinturón tribal limítrofe con Afganistán es un asunto de EE UU.
Mientras, al menos 31 personas murieron y otras varias se encuentran en estado crítico víctimas del bombardeo el martes por aviones no tripulados de EE UU en el noroeste de Pakistán, informaron ayer fuentes citadas por el canal televisivo Geo Tv.
En el vecino Afganistán, dos soldados estadounidenses integrados en la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), liderada por la OTAN, murieron, también el martes, a consecuencia de la explosión de una bomba de fabricación casera en el sur del país, según informó la propia ISAF ayer en un comunicado.
Una fuente oficial local anunció, por su parte, que las fuerzas afganas y extranjeras lanzarán «pronto» una nueva gran operación con miles de efectivos en la provincia sureña de Helmand, donde los talibanes tienen algunos de sus principales feudos. El director de Inteligencia Nacional de EE UU, Dennis Blair, afirmó que los talibanes se hacen «cada vez más peligrosos», ajustando sus tácticas para hacer frente a la progresiva llegada de refuerzos estadounidenses al país asiático.