Múnich
Las autoridades iraníes volvieron a decepcionar por la opacidad de su programa nuclear durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, en la que no consiguieron salvar las reservas de Occidente, sino incrementar su recelo. EE UU advirtió que no hay avances y el senador Joe Lieberman amenazó a Teherán con un ataque militar si no cede a las presiones de la comunidad internacional.
Pese a todo, el ministro iraní de Exteriores, Manucher Mottaki, aseguró que es posible llegar «en un futuro cercano» a un acuerdo para el intercambio de combustible nuclear propuesto por el presidente Ahmadineyad, con el fin de cubrir la necesidades de su país para fines médicos, informa «Efe».
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Yukiya Amano, dijo, tras entrevistarse con el ministro iraní, que todavía no ha recibido la anunciada «contrapropuesta». Otros asistentes se mostraron decepcionados por la intransigencia de Teherán, que no ha dado lugar a avances en el contencioso atómico durante las reuniones en Múnich.
«Nuestra mano sigue extendida, pero hasta ahora solo ha tocado el vacío», dijo el vicecanciller y ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, quien reclamó a Irán que pase de las palabras a los hechos porque «el rearme nuclear es inaceptable para nosotros».
El asesor en materia de seguridad del presidente Obama, el general Jim Jones, lamentó las «confusas» declaraciones iraníes ante las ofertas occidentales. Nuevas sanciones y un mayor aislamiento deben ser la respuesta si Irán mantiene su postura obstructiva ante el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dijo el militar estadounidense, quien se mostró partidario de «aumentar la presión» contra Teherán. El senador Lieberman fue más duro: «O aplicamos duras sanciones económicas para que funcione la presión diplomática, o nos veremos ante una intervención militar».
Varios miles de personas se manifestaron en el centro de Múnich contra la Conferencia de Seguridad que se celebra en la capital bávara y que reúne este fin de semana a unos 300 políticos y expertos de todo el mundo.